Diversificación del riesgo


La diversificación del riesgo es una forma de gestión de la cartera de los inversores y una de la más recomendadas, sobre todo, para mejorar la rentabilidad de las adquisiciones y mantener a raya los riesgos de las diferentes operaciones. La diversificación del riesgo consiste en invertir capital en diferentes activos para que, en el caso de que uno de ellos no funcione como se esperaba, aún pueda salvarse una parte de la inversión. Una de las formas más fáciles de conseguir acertar con esta particular gestión de la cartera es accediendo a un fondo de inversión.

 

Ejemplo:

Si finalmente optamos por contratar este depósito, deberíamos diversificar e invertir sólo una parte de nuestro capital, es decir, aquélla que no necesitaremos en los próximos 25 meses e invertir el resto en otro depósito, u otro producto, que, si bien no llegará al 3% TAE, nos asegurará una rentabilidad concreta que será superior al 0,249% TAE



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