Base imponible


Es la cifra inicial sobre la que se aplica un tipo concreto de gravamen para calcular el valor del impuesto que se debe satisfacer. La Ley General Tributaria de 2003, define base imponible como la “magnitud dineraria o de otra naturaleza que resulta de la medición o valoración del hecho imponible” y establece su estimación según tres metodologías: 

  • Estimación directa, utilizada de manera general. Se calcula a partir de los datos que se disponen del pagador del tributo, por ejemplo, a través de los libros contables. 
  • Estimación objetiva, establecida por ley para casos concretos. No se fija en datos reales, sino que toma como base ratios o magnitudes que permiten hacer una media. Por ejemplo: según el número de trabajadores. 
  • Estimación indirecta, para los casos en los que la Agencia Tributaria no disponga de todos los datos necesarios para establecer la base imponible. 

Base liquidable

Es la cantidad resultante de aplicar a la base imponible las deducciones establecidas por ley para un determinado tributo. 

¿Cómo se calculan los impuestos a partir de una base imponible dada?

Las operaciones económicas dependen de la aplicación de diferentes tipos de gravámenes. Aun así, los impuestos más conocidos son el IVA, el IRPF y el Impuesto de Sociedades. Para calcular el valor real del impuesto, solo tenemos que aplicar el porcentaje que corresponda a cada uno de estos tributos a la base imponible dada. 

Por ejemplo: 

Base imponible = 200 €

IVA 21%: 200 x 0’21= 42 €

Total a pagar= 242 €

Ejemplo: 

“… El tipo mínimo caerá hasta el 19% y el máximo al 45%, con gravámenes intermedios del 24%, 30% y 37% en función de la base imponible. Asimismo, la rebaja media para declarantes de menos de 24.000 euros anuales será del 23,47 % hasta 2016 y del 31,06 % para los contribuyentes con ingresos menores de 18.000 euros al año”.