En este país de burdo sainete, algunos problemas se nos olvidan según nos entran otros. El ser humano no puede abarcarlo todo, pero no estaría de más que trabajásemos un poco la memoria y un mucho la capacidad de reclamar. Los últimos días han surgido tantos jetas políticos que han encontrado en nuestro apoyo electoral un filón para forrarse que hemos dado de lado otros asuntos que no nos dejan dormir.

Durante años, el terrorismo fue motivo de preocupación popular. Se arregló, o lo parece, y llegaron otras pandemias. La del paro, por ejemplo, excusa electoral para cualquier partido en campaña que se precie. Desde los famosos 800.000 puestos de trabajo que prometió un Felipe González que, a mi entender, hace mucho que sobra en política, hasta las utópicas propuestas del actual gobierno que ya vemos dónde están. No usan a su conveniencia porque saben dónde darnos...y luego, si me has votado, no me acuerdo.

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