El pasado 10 de febrero el director de Informativos de la Cadena SER repartía cartas de despido entre un grupo de redactores veteranos, la mayor parte de ellos con más de veinte años de trabajo en la emisora. Unas cartas en las que, como motivo para el cese se vertían calificativos profesionales que los afectados y sus compañeros calificaban de "asquerosos y humillantes": "usted no cumple con sus cometidos".., "usted no acepta directrices"...

La 'nueva SER', jóvenes en formación y 'rostros' de la televisión
Esto le decían a quienes llevaban lustros enviando a crisis internacionales o mantenían de responsables de la información parlamentaria. Semanas después, ante magistratura, juicio tras juicio, la empresa fue retirando los 'argumentos' descalificantes y reconociendo que los despidos eran improcedentes. Es decir, que tenían otras causas: estaban haciendo una 'nueva SER'.



¿En qué consistía esa 'nueva SER'? Básicamente en contratar a jóvenes periodistas a los que pagan apenas un tercio de los salarios de los despedidos, y algún rostro de los que aparecen por televisión, y que, en la nueva apuesta de esta emisora, significan la apuesta por una búsqueda de oyentes en la que ya la calidad de la información no es la prioridad.

Es verdad que esto no es algo nuevo en una profesión que está viviendo una situación de precariedad laboral desconocida en toda su historia... ni siquiera comparable con la que se vivió en la transición. Pero resultan especialmente denigrantes esos métodos en una empresa que durante años se propuso, y fue, cabecera del periodismo de calidad, y alimentada por el cultivo de una ideología progresista. Es más, aún hoy, la misma empresa que utiliza estos métodos, y que está protagonizando despidos continuados que no son sino un nuevo ERE, sólo que ahora encubierto, en sus programas critica al Gobierno, aún sea por boca de sus tertulianos y alguno de sus presentadores estrella, por ejemplo por la reforma laboral.

Otra 'exclusiva' de la SER
El último resultado de esa descapitalización profesional sustituida por jóvenes en formación y la contratación de 'figuras' de rostro conocido... el último ejemplo de lo que es 'la nueva SER', se ha vivido esta mañana de viernes, cuando Pepa Bueno, en el arranque de las ocho de la mañana, anunciaba como gran novedad que Equipo Económico, la empresa que creó Cristóbal Montoro en 2006 era el 'gran ejemplo de la puerta giratoria'.

La 'noticia', firmada por un flamante fichaje 'de relumbrón', Javier Ruiz, con el que se intenta compensar la realidad de una redacción debilitada porque las preferencias giran de la calidad informativa hacia otras metas, en realidad había sido ya publicada hace años. Sin ir más lejos, en este periódico, que en diciembre de 2013 publicábamos una historia titulada "Montoro ministro, Montoro empresario... y el equipo de 'Asesores S.L.' que le siguen del negocio a la política y viceversa", y que continuábamos con otra, "Los 'amigos' de Montoro y asesores de CEMEX se encontraron repetidamente en FAES". En la misma información, la SER descubría que Pilar Platero, la subsecretaria de Montoro, como él mismo, había borrado de su currículo su paso por Equipo Económico... Exclusiva que en realidad ELPLURAL.COM ya había señalado hace días.



Los trabajadores de la Cadena no son ajenos, ni permanecen callados, ante la situación que se vive en su empresa. Como les hemos contado, la situación de precariedad laboral y profesional, llevó a que a lo largo del mes de febrero, a diario, se realizaran concentraciones diarias a las doce del mediodía y las seis de la tarde frente al despacho del director de informativos, al que mostraban su espalda en demostración de rechazo.

Lo que una vez fue 'el diario progresista líder'
Desgraciadamente lo que está pasando en la SER casi palidece con lo que se vive en El País. En los últimos meses venimos contando igualmente la desolación de una redacción en la que se une el desconcierto ante un giro ideológico que ahogado por sus deudas le ha llevado a entregarse al actual Gobierno, y la falta de rigor de las informaciones, que incluye el adjudicarse 'noticias' que habían publicado inicialmente otros, y que se concreta en tensas reuniones entre la dirección y el Comité de Redacción, a la misma precariedad laboral, que ha llevado a la sustitución sistemática de toda una generación periodística, la que puso el diario en el papel que ocupó durante décadas, y que afecta lo mismo a la propia redacción, que a los puestos en la cúpula directiva.