Sede central de los estudios de 13TV Sede central de los estudios de 13TV



Coincidiendo con la visita del Papa a España en noviembre de 2010, José Pablo López -actual director de la cadena de los obispo, que trabajó como asesor jurídico de La Sexta- dio el pistoletazo de salida a 13 TV. De este modo, esta televisión que buscaba en sus inicios alcanzar una “línea editorial católica” pero "no necesariamente de derechas”, empezaba a emitir en una de las señalas de Televisión Digital Terrestre propiedad de Unidad Editorial, el grupo de comunicación de Pedro J. Ramírez.

Formado en La Sexta
Los que poco se imaginan es que fue en los despachos de La Sexta donde se formó el directivo que lideraría este nuevo canal de televisión. “Son mis maestros, les debo todo, de ellos he aprendido todo lo que sé de televisión", dijo de José Miguel Contreras (consejero delegado de La Sexta), Juan Ruiz de Gauna (director general) y Antonio García Ferreras (director).

No quería ser una réplica de Intereconomía
La nueva cadena, en un principio se negaba en rotundo a replicar el modelo de programación de Intereconomía Televisión o de la ya desaparecida Veo 7. “Estas televisiones tienen una marcada ideología de derechas, con debates basados en el conflicto, pero nosotros buscaremos una línea distinta”, afirmaba José Pablo López  al portal de noticias Vertele  el 9 de noviembre de 2010.

Desconfianza de los ultramontanos
Las declaraciones de López generaron entonces nerviosismo en los sectores más conservadores de la Iglesia Católica. Muchas de las asociaciones que habían encabezado las protestas contra el matrimonio homosexual o el aborto, y que apoyaban a los obispos más reacios a la denominada ideología de género o a la Ley de la memoria histórica, desconfiaban del hombre que durante cinco años había trabajado como asesor jurídico de La Sexta, gestionando todos los asuntos legales de la cadena de Mediapro.

Un perfil muy diferente
López no tenía reparos en mostrar su intención de  hacer una televisión “apolítica”, que huyera “de la bronca” y ofreciera  una “reflexión de actualidad pero con una visión más serena y menos sesgada". En definitiva, su idea era que 13 TV tuviera “una línea editorial católica pero no necesariamente de derechas”. Por ello, con los primeros comunicadores con los que contó el canal tenían un perfil muy diferente a los que ahora engrosan la abultada nómina de presentadores y colaboradores del canal amarillo. Entre los rostros más conocidos de su primera etapa destacaban Inés Ballester, Inmaculada Galván o el ya fallecido José Luis Uribarri.

Alergia a la derecha
Esa alergia a convertirse en un canal de derechas provocó que los sectores más ultramontanos de la Iglesia no pasaran por alto cualquier contradicción que 13 TV mostraba en su programación durante los primeros meses de su existencia. De este modo, si 13 TV programaba la emisión de la película El nombre de la Rosa para desmentir las “falsedades” que esta cinta emitía sobre la Iglesia, las redes sociales hervían para que no lo hiciera. Cuando 13 TV programaba para los sábados un espectáculo producido por José Luis Moreno, los ultramontanos protestaban porque el conductor del mismo iba a ser un ex-actor porno de temática gay. Y así pasaba siempre que los colectivos más reaccionarios encontraban un resquicio para atacar a la cadena católica.

La compra de la Iglesia
Esa animadversión hacía 13 TV se fue templando con el paso de los meses, y en especial cuando la Conferencia Episcopal adquirió en abril de 2011 el 51 por ciento de las acciones de la cadena de televisión que emite desde la localidad madrileña de Boadilla del Monte. Del proceso a partir del cual los jerarcas de la Iglesia deciden hacerse con el control de 13 TV existe mucha opacidad y poca transparencia.

El adiós de Alternativa Española
Lo que sí está claro es que con la llegada de la jerarquía a13 TV desapareció del accionariado Rafael López Dieguez, presidente del partido Alternativa Española, que se define a sí mismo como socialcristiano pero que en la realidad es una de las formaciones más conservadoras del panorama político español. A este respecto, fuentes muy solventes explican a ELPLURAL.COM que la salida de Diéguez (yerno del mítico exdirigente de la extrema derecha Blas Piñar), se negoció en Génova 13 entre Esteban González Pons y Fernando Giménez Barriocanal, el hombre que controla las finanzas de los obispos.

Al dictado del PP
Según estas fuentes, en la entrevista Barriocanal negoció con Pons la contrapartida que recibiría del Partido Popular a cambio de desestabilizar al anterior Consejo de Administración, inmerso en una ampliación de capitales. Pons habría prometido entonces que si 13 TV se convertía en una televisión al dictado del Partido Popular los obispos acabarían recibiendo con el tiempo una licencia nacional de TDT, ahorrándose de este modo el elevado alquiler que tienen que pagar al grupo empresarial de Pedro J. Ramírez para emitir su programación (cifra que alcanza los 4,8 millones de euros anuales).

La justificación de  la Iglesia
Para justificar el desembolso inicial de 20 millones de euros en una televisión (cifra que tuvieron que los obispos tuvieron que abonar para hacerse con el 51 por ciento de las acciones del canal), la Iglesia se justificó indicando que por un lado conseguirían que Popular TV se integrara de forma definitiva en 13 TV, cuya programación estaría centrada en prestar servicio a los católicos y tendría una programación “alejada de la agresividad, la crispación política y la frivolidad social”. La intención de los obispos, según las declaraciones que efectuaron en su día a la prensa, era “recuperar aquella televisión familiar que promociona los valores del humanismo cristiano frente al sensacionalismo que impera en la televisión”.

Sectarismo en la tele de los obipos
Pero pasados los meses, poco o nada queda de aquel proyecto inicial con el que 13 TV iniciaba sus emisiones. En las últimas semanas, la cadena de los obispos ha optado por hacerse con los servicios de los comunicadores que tanto éxito le proporcionó en su día a Intereconomía Televisión a raíz de sus críticas al Partido Socialista. El eje de su parrilla son las tertulias y debates en los que se defiende con ahínco el ideario del Partido Popular. La información católica es residual, primando la información política y económica. Esta nueva estrategia, que opta por la crispación y el debate,  ha contribuido a que 13 TV pase de un marginal 0,2 por ciento de cuota de pantalla mensual a un 1,6 por ciento. A cambio, la Iglesia se ha visto obligada a desembolsar una cantidad de dinero que muchos consideran indecente en estos tiempos de crisis.

Foto oficial de los presentadores de 13TV a principio de temporada. Entre ellos se puede ver a Curri Valenzuela, Isabel Durán, Nieves Herrero, Carlos Cuesta y Mamen Gurruchaga Foto oficial de los presentadores de 13TV a principio de temporada. Entre ellos se puede ver a Curri Valenzuela, Isabel Durán, Nieves Herrero, Carlos Cuesta y Mamen Gurruchaga, entre otros



A golpe de talonario
Porque para aumentar su audiencia y congraciarse con el Partido Popular, 13 TV se ha visto obligada a contratar a golpe de talonario a periodistas como Isabel Durán, Curry Valenzuela, Carmen Tomas o Jaime González. Al igual que Antonio Jiménez (el último fichaje millonario de los obispos), la mayoría de ellos provienen de Intereconomía, televisión que atraviesa una grave crisis económica y que la dirección del Partido Popular ha abandonado a su suerte por ser el altavoz de la denominada ala dura del PP. Es decir, por promocionar a Esperanza Aguirre, Alejo Vidal Quadras o Jaime Mayor Oreja en detrimento de Mariano Rajoy o María Dolores de Cospedal.

13 TV sale cara
Desde luego, la aventura televisiva está saliendo muy cara a la Conferencia Episcopal Española. Las pérdidas acumuladas de 13 TV en sus dos primeros años de vida fueron entorno a 12 millones de euros en 2011 y de 8 millones en 2012. Por si fuera poco, la dirección del canal católico asume que este ejercicio (en el que invertirá 18 millones de euros) acabará con pérdidas por valor de 3 millones de euros; no pudiendo alcanzar un equilibrio presupuestario al menos hasta 2014.

¿La Gürtel?
Junto con la Conferencia Episcopal, en el accionariado de 13TV destaca la participación con un 12 por ciento de José María Mas, expresidente de Antena 3 en la época aznarista y agraciado con concesiones de TDT cuando Francisco Camps hacía y deshacía a sus anchas en la Comunidad Valenciana. Siempre han existido  sospechas de que detrás de Mas se encuentran Juan Cotino y Pedro García, ambos salpicados por presuntos delitos de corrupción en torno al caso Gürtel.

¿De dónde sale el dinero?
El jefe de los obispos españoles, Antonio María Rouco Varela, es consciente del malestar que existe en ciertos sectores de la Iglesia respecto a la financiación de 13 TV, tal y como admiten desde el entorno del cardenal. Damnificados por su política de gasto desmedido, Intereconomía ya ha empezado a atacar públicamente que los obipos “estén usando el dinero de los feligreses” para financiar su aventura televisiva. En su opinión, “el cepillo no se puede ni debe usar para esas cosas. Tampoco para alimentar a fondo perdido una cadena como 13TV”.

“Altamente inmoral”
Paralelamente, movimientos sociales de corte conservador y católico, como Regeneración Ya, no tienen reparos en calificar como “altamente inmoral, que la Conferencia Episcopal sea la propietaria de una televisión cuya finalidad no es evangelizar, sino apoyar al PP”. En este sentido, su promotor, el periodista Enrique de Diego, sostiene que el dinero de los católicos no se puede dedicar a pagar el contrato de Antonio Jiménez, de Ramoncín o de Nieves Herrero, abogando así por “no poner la crucecita de la Iglesia” en al próxima Declaración de la Renta.

Silencio de los sectores progresistas
Los sectores más progresistas de la Iglesia Católica tampoco ven con buenos ojos la última aventura mediática del cardenal de Madrid, pero por el momento prefieren guardar silencio. Sin embargo, Rouco Varela sigue convencido de la necesidad de que la Iglesia cuente con un medio de comunicación propio. Prueba de ello es que  la Conferencia Episcopal ya ha trasladado al Gobierno su interés en contar con un canal propio a nivel nacional.