En una situación de normalidad, el Consejo de Administración de RTVE debe estar formado por 12 personas. Un número par de consejeros, en cuyas decisiones cualquier posible empate se resuelve por el “voto de calidad” del Presidente. Al cesar Alberto Oliart, último Presidente surgido de un pacto en el Congreso de los diputados, y ahora dimitir el representante de CC.OO, el Consejo vuelve a tener un número par de miembros, y en este sentido el voto de calidad vuelve a resultar decisivo. Pues bien, ese “voto de calidad” pasará a ser en octubre y noviembre de dos significados consejeros del PP, Charo López Miralles, y Andrés Martín Velasco.

El acuerdo tras la dimisión de Oliart
Tras la salida de Alberto Oliart, que se produjo por el escándalo de la contratación de servicios por la televisión pública con una empresa en la que su hijo ocupaba un cargo directivo,  los consejeros llegaron a un acuerdo salomónico: cada mes uno de ellos ejercería de manera rotatoria la presidencia de la Corporación. También acordaron que ese “presidente” mantuviera el privilegio del voto de calidad.

Los partidos políticos, sin excepción, aplaudieron el acuerdo que les libraba de la tarea, que se presumía imposible, de llegar a un acuerdo para nombrar a otra persona. Ya el estrambótico acuerdo para nombrar a un octogenario, Oliart, para sustituir a Luis Fernández, pareció un milagro. Un milagro que se anunciaba irrepetible. Claro que cuando aplaudieron la decisión de los consejeros los partidos no conocían, o no quisieron darse por enterados, del hambre insaciable de control de algunos de  los actuales consejeros de RTVE.

Una mayoría conservadora
Para establecer el turno en la presidencia, los consejeros decidieron hacer un sorteo y a partir de ese resultado hacer prevalecer el orden alfabético.  En este momento la presidenta es Mari Cruz Llamazares, nombrada por el PSOE. Pero ella ejercía con un número impar de consejeros, 11, por lo que su voto de calidad no resultaba tan crucial. Como decimos, tras la salida del consejero de CC.OO, ahora ese factor sí pasa a tener un peso decisivo.

El actual Consejo está formado por 4 miembros nominados por el PP, dos del PSOE, uno de CiU, uno de ERC, uno de IU y otro de UGT. Es decir, con el voto de CiU, que casi sin excepción se alinea con las propuestas ‘populares’ –lo hizo, por ejemplo, recientemente en el escándalo del “control” de los informativos-, más el “voto calidad” del Presidente en sus manos, el PP pasará a controlar las decisiones de RTVE en los dos meses cruciales que vienen y durante los que tendrán lugar la precampaña, la campaña y las elecciones.

La consejera de la ‘censura’…
En octubre quien pasará a ejercer la presidencia será Rosario López Miralles. Una veterana de la empresa, consejera nombrada por el PP, y que estas semanas se ha consagrado popularmente. Y es que, aunque quizás empujada por otros consejeros, no necesariamente afines ideológicamente, fue ella quien impulsó la petición para que los consejeros pudieran supervisar y controlar los contenidos de los informativos.

Una decisión que, tras el escándalo producido, tuvieron que retirar pero que, paradójicamente, sólo se ha llevado por delante a uno de los consejeros, el de CC.OO., que cometió ‘el error’ de abstenerse. Ningún otro consejero, ni de los que votaron a favor, ni de los que se abstuvieron, ha seguido hasta el momento el camino abierto por el representante de Comisiones.

…y el segundo de Urdaci en los tiempos de la “C.C.O.O.”
A Charo López Miralles la sustituirá en el mes de noviembre, el mes de la campaña y las elecciones generales, otro consejero ‘popular’: Andrés Martín Velasco. Un hombre éste que es muy conocido en las redacciones de la radiotelevisión pública, ya que fue la mano derecha de Alfredo Urdaci en sus ‘históricos’ tiempos al frente del Telediario 2. Un periodo que vivió su momento cumbre cuando una sentencia de la Audiencia Nacional condenó al jefe de informativos y editor “por el tratamiento informativo” dado alrededor de la huelga del 20J y le obligó a leer un comunicado de rectificación.