Hay muchas cosas que no se entienden. Las actuaciones públicas de los actuales gobernantes, constituyen una serpiente multicolor que engulle toda suerte de anécdotas, al tiempo que genera dramas y situaciones límite en buena parte de la sociedad. En ocasiones, pocas, los proponentes de las iniciativas apelan a un registro de su pretensión en eso que se ha dado en denominar programa electoral. Pocas veces, desde luego, muchas menos que las que deberían darse. Pero, en cualquier caso, resultan no sólo disparatadas acciones, amparadas en una mayoría absoluta que, si bien se dio en un momento dado en el tiempo, no necesariamente tiene significado en la actualidad, dado que la ciudadanía apaleada, se siente desengañada tras tanto incumplimiento y sobresalto como los que lleva sufriendo en el tiempo que el PP figura al mando del poder.

Pero no es esto lo más grave, por cuanto, quieras que no, hacer una cosa, cuando esperas que se haga otra, puedes somatizarlo con que o es una medida coyuntural o incluso que no entendiste bien lo compleja que es la existencia. Lo que más perplejo te deja es que con la boca se pronuncien unas cosas, cuando se está pensando en otras e, incluso, se procede a realizar una tercera. Por situarnos, que el Director General de la Guardia Civil, nos diga que en ningún caso la Guardia Civil que vela las fronteras con Marruecos, en Ceuta, ha disparado contra nadie, cuando los videos que circulan, delatan lo contrario. No cabe pensar que este señor sufra dolencias visuales que le hacen ver lo contrario de cuanto ocurre. No cabe pensar que pretenda soslayar una situación espinosa, como ésta, simplemente restando importancia a algo que la tiene y mucha. No es posible que se ampare en ignorancia que todavía complica más las cosas, porque si el Director General de la Guardia Civil no tiene mejor, más atinada y precisa información que el resto de los mortales de este país, ¿para qué queremos a este dirigente la Guardia Civil?

Solo nos queda una vía de escape y es la decidida acción de evitar la realidad cuando no conviene, la que propicia adoptar decisiones tan inhóspitas como negar con la boca, lo que la cabeza se asume. Esto se llama cinismo. No pestañear cuando se engaña, se miente y se omite algo con malévola intención de desvirtuar u ocultar la realidad, se llama cinismo. Viene ocurriendo con demasiada frecuencia en los últimos tiempos. La trama Gürtel, Bárcenas y todos los ribetes de la trama valenciana, han aireado un cinismo preocupante. Vienen a confirmar que no se trata de una acción esporádica y aislada sino a una forma genética de actuar. Se entiende que, en último término se miente, se niega o se evita y ya está.

Pero no crean que esta actitud es casual y limitada a ámbitos de amplitud nacional. En el entorno regional, ocurre algo parecido, si cabe más peliagudo. Acaba de darse en la Región de Murcia. El Consejero que ha pilotado todos los incumplimientos del déficit y ha tomado las medidas más arbitrarias que se conocen en materia económica, sin lograr ni un solo objetivo saludable, hasta el presente, ha sido capaz de retar a su partido que tomó la iniciativa de que los diputados regionales del PP presentaran una declaración de bienes. Por cierto, los políticos del Partido Socialista, hace muchos años que lo vienen haciendo escrupulosamente. Ahora el PP lo descubre y lo hace en forma de arrebato: hay que conocer los bienes e ingresos de los políticos. Pues bien, se niega el tal Consejero a lo que dice es un “striptease” y no lo hace. Es el único diputado que no lo ha llevado a cabo. Al margen de las dudas, sospechas y conjeturas que levanta tal actitud, está el incontrovertible hecho de que se niega a la transparencia. Esta actitud contra su propio partido, pone a las claras que o no es muy elevado el convencimiento del tal partido político por la iniciativa o bien como organización es un cachondeo. Seguramente un mix de ambas es lo más acertado.

Si ya les puede parecer suficiente con lo narrado, prepárense para la traca final. A este brillante y transparente político, que, recordemos maneja la hacienda y economía de la Región de Murcia, no se le ha ocurrido más brillante idea que aparecer en público presentando una jornada de formación sobre la “ley de transparencia acceso a la información y buen gobierno”. Pero, todavía hay más, en su alocución pronunció esta frase sobre la ley de transparencia que entró en vigor el pasado mes de diciembre: “ nos obliga a ser accesibles y transparentes en nuestra gestión, para facilitar a los ciudadanos el conocimiento de lo que hacemos, cómo lo hacemos y por qué lo hacemos”. A ver, frótense los ojos, esto lo ha pronunciado alguien que se ha negado a presentar su declaración de bienes y patrimonio, contraviniendo una iniciativa de su propio partido. ¿Podemos encontrar un término más ajustado que cinismo, para denominar tal disparatada actitud?

En el lenguaje moderno, estas posiciones hacen referencia a la dureza de cara, propia de los que las entrañas las presentan en estado de descomposición, curtidas en prácticas antisociales, egoístas y antidemocráticas que van emergiendo, primero tímidamente y, después, como es éste caso, cuando ya lleva demasiado tiempo vapuleando desde el mismo cargo y con espaldas curtidas en mil y un desastres, con todo el cinismo de que puede hacer gala un humano al que los demás le importan un pito. Es difícil liberarse de estos especímenes, pero están haciendo un daño irreparable a la democracia y a la sociedad misma. Puede que haya muchas formas de abusar de la ciudadanía, pero una de las formas más execrables puede que sea el cinismo. En las latitudes murcianas, hay un enunciado que expresa esto de forma fulminante: justicia, si, pero no en mi casa. Solo queda la esperanza de que la factura de los desmanes, la paguen holgadamente los que no han tenido cortapisas ni limitaciones, sino solo excesos en sus conductas.

Alberto Requena es Presidente del Partido Socialista de la Región de Murcia