La mayor parte de la ciudadanía percibe hoy en España la actividad política a través de programaciones televisivas al modo de los clásicos combates “Pressing Catch”. Se trata de espectáculos ofrecidos por las principales cadenas de TV en tiempo de máxima audiencia de fin de semana en los que varios contendientes intercambian golpes dialécticos, con un componente relevante de teatralización y con el objetivo explícito de sumar la mayor audiencia posible.

Como todo espectáculo televisivo, estos programas miden su éxito o su fracaso en términos de share o cuota de pantalla. El espacio triunfa si mantiene frente al televisor a un número de espectadores mayor que los programas de la competencia, independientemente de que el debate o la entrevista hayan ayudado o no a aclarar o a resolver uno u otro asunto de interés social. Si el programa no obtiene los números esperados, se cambia por otro, sea un nuevo “pressing catch”, político o deportivo, sea un concurso, una película o un karaoke.

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