La semana pasada en Francia un grupo de polemistas, intelectuales y abogados -como el que defiende a Dominique Strauss-Kahn- difundió "el manifiesto de los 343 cabrones" titulado explicítamente como "no toques a mi puta", para oponerse así al proyecto de ley que pretende penalizar a los clientes de prostitutas en Francia. Una de las promotores de la iniciativa, Elisabeth Levy, directora de la revista política Causeur, admitió que uno de los objetivos es "joder a las feministas". Hace un mes Femen promovió una campaña para denunciar la prostitución. Además, 343 cabrones es un remedo de un manifiesto de 1971 por la despenalización del aborto.

Defiende su derecho a sumarse al manifiesto
Este lunes Fernando Sánchez Dragó se ha subido a ese carro en El Mundo y ha apoyado el manifiesto alegando que tiene sangre francesa, es varón, intelectual -asegurando que le han puesto esa "infame etiqueta"- y que "algo de cabrón tendré, en el buen sentido de la palabra" después de "superar la dura prueba de siete vida conyugales".

"Yo, que conste, no lo soy"
Dragó reivindica "el derecho a decidir de las putas y de las puteros" subrayando que "yo, que conste, no lo soy". "Legalicen de una puta vez, nunca mejor dicho, la prostitución, saquen a las meretrices del centro de las ciudades y reabran las casas de tolerancia -fue Franco quien las prohibió- para dignificar a esas mujeres, protegerlas, meter en cintura a los rufianes, acabar con las redes mafiosas, reducir las enfermedades venéreas y, de paso, sanear las arcas del fisco".

Hacia la obligatoriedad del "cinturón de castidad"
El columnista español bromea con que multando a los clientes y censurando los anuncios de prostitución "es siguiente paso de tuerca será, supongo, el de declarar obligatorio el cinturón de castidad".