Entre periodistas siempre ha circulado una cita que se le atribuye a Phil Grahan, en algún momento dueño de The Washington Post: “El periodismo siempre es el borrador de la historia". Y es que el trabajo de cualquier informador es contar los hechos de manera fehaciente. Así lo hacía Álvaro García Ruíz desde las páginas del diario ABC de Sevilla cuando escribía las crónicas de sucesos relacionados con la delincuencia. De hecho, en uno de sus reportajes más importantes se infiltró en la barriada marginal de las Tres Mil Viviendas  para denunciar los ‘ narcopisos ’ de la marihuana . Pero ahora, esta joven promesa del periodismo se ha convertido en el protagonista de una noticia relacionada también con el tráfico de drogas. El profesional duerme en prisión tras haber sido detenido por retener de forma ilegal y torturar a un lotero para cobrar una deuda de 200.000 euros relacionada con el tráfico de estupefacientes

Según la Policía, desde su teléfono móvil y desde el de su hermano se realizaron llamadas a la mujer del retenido para pedirle el dinero. Asimismo, los cuerpos de seguridad liberaron al rehén junto al negocio familiar de los García Ruiz cuando se iba a realizar el canje. Ahora, Álvaro, que acompañaba al joyero en el momento de la operación policial, está acusado junto a una banda de narcotraficantes sevillanos de presuntos delitos de lesiones, detención ilegal, además de extorsión y amenazas de muerte.

Sin embargo, lo llamativo no termina aquí, ya que el reportero de ABC no solo utilizaba su cuenta de Twitter para cuestionar la eficacia de las fuerzas de seguridad en la lucha contra el crimen, sino que además aprovechaba sus columnas para criticar la falta de seguridad en la capital hispalense.

Si bien cualquier periodista podría encontrarse en lugar de los hechos en el momento inoportuno por razones estrictamente profesionales, los indicios policiales parecen descartar alguna hipótesis que justifique su presencia durante el ejercicio de su profesión. Tanto es así que el profesional pasa ya varios días en prisión por orden judicial.

Después de lo sucedido se abren varias conjeturas sobre las causas que han llevado a un periodista que comienza su carrera en el sector a terminar formando parte de una banda criminal como las que noticiaba.

En primer lugar, puede que la vocación profesional del reportero no estuviese a la altura para aguantar una de las peores condiciones y perspectivas laborales posibles, ya que éste no es un buen proyecto para todos los que buscan ganancias. Actualmente esperando una hija, es posible que este joven buscase una forma de ganar dinero fácil a pesar de los riesgos y los altos niveles de adrenalina. De hecho, desde hace un tiempo intentaba opositar al cuerpo de la Policía Local de Sevilla, oposición en la fue admitido el pasado 18 de julio, según consta en el Boletín Oficial de la Provincia.

En segundo lugar, también cabe la probabilidad de que el reportero fuese un infiltrado en la redacción para poder prestar servicio a una banda de delincuentes.

En cualquier caso nuestro personaje, bien podría protagonizar la versión española de una de las páginas del premiado libro de Javier Valdez: "Narco Periodismo" . En él, su autor cuenta cómo los narcos y los delincuentes organizados tomaron por asalto al periodismo en México; bien eliminando a quienes publican lo que no aprueban o por el contrario aliándose con reporteros y redactores.