Señor ministro, director general, secretario, trepa frecuentador de sedes de partidos políticos, asesor o lo que le corresponda ser en tan delicados momentos para la estabilidad económica y emocional del sufrido país en que vivimos:

Me dirijo a usted por ser quien es, porque ha gestionado (y aún gestiona) un dinero que es de todos y porque lo ha hecho con tanta sagacidad que una buena parte ha ido a parar a su bolsillo, a sociedades creadas a tal efecto o bien a sus cuentas en ciertos paraísos fiscales. A usted que es un experto en cobrar por hacer (y dejar que otros hagan) lo que nunca debió hacerse, que ha ejercido padrinazgos y que ha adjudicado contratas sobrevaloradas a empresas de amigos y familiares.

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