Comunicación
María Teresa Campos, acompañada de sus dos hijas, Carmen Borrego y Terelu Campos (a la derecha). Archivo/EFE

Famosos que tropezaron en la misma piedra fiscal que Màxim Huerta

El ministro de Cultura no es el único presentador que facturaba a su cadena, ni el único condenado, aunque otros sí que ganaron el pulso a Hacienda

Mié, 13 Jun 2018

Hubo una época en la que se sucedían en cascada los nombres de estrellas televisivas que estaban siendo investigados por Hacienda. Los famosos facturaban a sus televisiones través de sociedades y la Agencia Tributaria entendía que tales sociedades no empleaban a personas, ni ofrecían servicios, sino que sólo tenían por objeto que dichos famosos pagasen menos impuestos por sus millonarios sueldos. Todos alegaron lo mismo en su defensa: un cambio de criterio por parte de Hacienda.

Lo cierto es que sí que hubo tal cambio de criterio: el 26 de marzo de 2009 el Departamento de Inspección Financiera y Tributaria emitió una nota llamada "actuaciones inspectoras en relación con contribuyentes que prestan servicios profesionales". Lo que esa nota decía, en resumen, es que había que inspeccionar a esas sociedades para ver si eran empresas que prestaban servicios reales y creaban empleo, o si eran una mera pantalla para pagar un 25% de impuesto de sociedades -y desgravarse casi cualquier gasto- en lugar de un 48% de IRPF. 

Ilustre lista de defraudadores

A partir de esa fecha se empezaron a suceder los nombres de famosos y famosas que tenían problemas con Hacienda. Periodistas, como el propio Màxim Huerta, Ernesto Sáenz de Buruaga, Antonio Lobato y Teresa Viejo. Presentadores, como Nuria Roca, Jorge Javier Vázquez o la primera oficial de la nave del misterio: Carmen Porter

Lo mismo ha pasado con algunos actores, como dos de las estrellas de La Que Se Avecina; José Luis Gil y Fernando Tejero. Y con gente que, aunque no entra en esas categorías, sale en la televisión como modo de vida, como Belén Esteban.

No se libra casi nadie

En todos los casos las condenas, recursos y confirmaciones de condenas se han sucedido inexorablemente y a todo el mundo le ha tocado pagar antes o después, excepto en un caso concreto y excepcional, como ha sido del María Teresa Campos. La que fuera reina de las mañanas televisivas demostró en la Audiencia Nacional que su empresa sí tenía empleados y que producía programas que no eran el suyo propio.