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Mohamed Houli (de pie) y Youssef Aallaa, en noviembre de 2012, cuando jugaban en el EFS Ripoll. Fuente INTERVIÚ
Captura de una de las imágenes donde se puede ver a Mohamed Houli (de pie) y Youssef Aallaa, en noviembre de 2012, cuando jugaban en el EFS Ripoll
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INTERVIÚ

Por el día jugaban al fútbol, por la noche trazaban la masacre

Los terroristas de Barcelona y Cambrils mantenían una doble vida en Ripoll, donde parecían jóvenes perfectamente integrados en la sociedad

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Lun, 4 Sep 2017

"De día, hacían vida normal en el pueblo. De noche, se reunían en grupos pequeños con otros miembros de la célula". Estas son algunas de las palabras extraídas de un reportaje de Interviú donde se entrevista al fuera amigo y vecino de los terroristas de Barcelona y Cambrils.

Se hace llamar Pere y era uno de los compañeros de fútbol de Housaine Abouyaaqoub, Daid Aalla y Moussa Oukabir. Les tenía mucho cariño y jamás pensó que podrían llegar a hacer lo que el pasado 17 de agosto llevaron a cabo. "Los conocía a todos desde pequeños".

Según cuenta a la revista citada, todos ellos eran jugadores del EFS Ripoll Juvenil, un equipo de fútbol sala de la localidad gerundense con el que fueron campeones de liga hasta en dos ocasiones. "Housa [Housaine, hermano de Younes Abouyaaqoub, el asesino de la Rambla], jugó hasta hace unos meses en el equipo de fútbol once de Camprodón, cerca de Ripoll. Era un buen lateral. Acabada la temporada, solíamos jugar aquí, en la pista de la carretera de Barcelona”.

Este testigo de excepción es padre de dos hijos y está muy implicado en las actividades deportivas de Ripoll. Según cuenta a la revista citada, los tres terroristas y los hermanos Hichamy pasaban las horas en la "pista": una cancha de fútbol muy frecuentada por los jóvenes de todo el pueblo, incluido los musulmanes, donde solían jugar al denominado "rey de la pista".

Cerdo, alcohol, drogas y prostitución para "disimular"

Aunque se les veía perfectamente integrados, las pesquisas revelan el seguimiento de una estrategia yihadista: la taquiyya. Una práctica integrisas que permite al muyahidín [soldado] que está dispuesto a hacer la yihad incumplir los preceptos del islam y comportarse como un infiel para pasar desapercibido mientras prepara un atentado terrorista

Fueron los datos revelados por los investigadores los que confirmaron ese comportamiento "anómalo" en la rutina del grupo, y los planes organizados al caer la noche. El propio pueblo de Ripoll confirma este dato: “Los vecinos les vieron alguna noche meterse en una furgoneta estacionada en un parquin a cien metros de la pista” asegura Pere.

"No puedo entender que estos chavales terminaran convertidos en terroristas. ¿De dónde salió tanta maldad?"

Además, los expertos aseguran que a los seguidores de la taqiyya "todo les vale" con tal de protefer la misión de hacer la yihad. Según Pere, para los terroristas el fín justifica los medios: los más adeptos y fanáticos a veces consienten que el muyahidín coma carne de cerdo, consuma alcohol y otras drogas, o recurra a la prostitución con el fin de desviar la atención.

La noche del 16 de agosto, los tres jóvenes se sentaron en un banco junto a Pere. "Estuve con ellos casi al mismo tiempo que explotaba la casa de Alcanar. Venían de cenar en un kebab y se sentaron conmigo a charlar en un banco del parque.

Un par de días antes de los atentados también vi pasar por aquí a los hermanos Omar y Mohamed Hichamy, era imposible sospechar nada de ellos", sostiene. En su última conversación, Pere confirma haber hablado con ellos de "cosas banales, tonterías del día a día". 

La rutina y la "aparente normalidad" de los jóvenes le hace imposible a Pere comprender cómo pudieron llegar a cometer una atrocidad de tal calibre. "No puedo entender que estos chavales terminaran convertidos en terroristas. ¿De dónde salió tanta maldad?", lamenta.