En los últimos días la mayoría de las voces públicas baquetean a Duran i Lleida. Este político es bien conocido en Andalucía por lo que dice sobre nuestros paisanos más humildes. Recibe furibundos ataques porque el partido que dirige, Unió, ha admitido ante un tribunal haberse financiado con fondos públicos. El hecho, por otra parte, no es nada nuevo, episodios de robo como éste se han producido en abundancia y, por desgracia, habrá más. Lo llamativo es que se han tirado al cuello del democristiano catalán aquellos que están más pringados.

Destaca de entre todos la furia de la señora Cospedal. La secretaria general del partido de los diez mil sumarios exige al jefe de filas de Unió que se vaya por corrupción. Y se queda tan pancha. Al menos los socialistas -tan salpicados ellos también- han dado un paso atrás en el escenario hasta perderse en las sombras del foro. Pero lo de Cospedal convendría aclararlo.

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