Porque no hay nada que al PP le interese conservar de la educación pública, al contrario. Así que en la España que ya gobierna o en la que gobernará, el deterioro de ésta va a ser imparable y ya veremos cómo de reversible.  Naturalmente que al PP le da exactamente igual que los chicos y las chicas salgan de su etapa educativa sin saber, por ejemplo, escribir en castellano porque su idea es que la educación pública se convierta en un reducto para pobres. Por eso no es preocupante para ellos que un profesor de matemáticas imparta lengua española o que uno de música imparta inglés. La derecha lo ha pensado siempre y ahora ya lo dice claramente; no hay que invertir en escuela pública porque los alumnos provenientes de familias con pocos recursos no tienen remedio, no van a aprovechar los estudios porque no tienen suficiente inteligencia. Tampoco tienen derecho a recibir una buena educación, no existe tal derecho para el PP. Además, ya lo sabemos, quien no se hace rico es que no vale, no es bastante competitivo, no es un emprendedor, no trabaja bastante, no tiene valor social.

Finalmente y sobre todo, y este es el quid de la cuestión, alguien tiene que trabajar barato para que los ricos se puedan hacer más ricos. Si todo el mundo estudia,  tiene aspiraciones,  es culto y entiende bien el mundo que nos rodea… ¿quién va a trabajar en condiciones miserables? Así que lo mejor es que la escuela pública se convierta cuanto antes en ese sitio en el que los hijos de los más pobres se preparan para seguir siendo pobres. En fin, que la derecha siempre ha pensado que una escuela pública de calidad es un despropósito comunista y un despilfarro.

CiU piensa exactamente lo mismo que el PP y pretende hacer lo mismo con la variante de una preocupación especial por los ricos catalanes, podría decirse. El PP catalán, como es pequeño y en Cataluña no manda ni va a mandar, hará todo lo que pueda para ayudar a CiU y a cambio CiU ayudará al PP en el resto de España en esto de aumentar los recortes a los pobres y no cobrar los impuestos a los ricos. Son “amiguitos del alma”, ya gobiernan juntos en varias ciudades y pueblos y ya hemos visto que se pelean por lo del catalán, pero eso no significa que rompan sus pactos. El PP meterá toda la tralla que pueda con la supuesta persecución del castellano, de manera que los recortes de CiU, en sanidad por ejemplo,  pasen lo más desapercibidos posible y mucha gente que se manifestaba por los recortes en la sanidad se manifieste ahora en defensa del catalán o que se canse de tanto manifestarse; o que piense que el enemigo no es la derecha (CiU), su propia derecha,  sino el resto de España.  El PP, por su parte, pretende no dar explicaciones sobre sus propios planes de desmantelamiento de la enseñanza pública; les basta con decir que ellos defienden el derecho a educarse en castellano ocultando así que, en realidad, no reconocen el derecho a educarse en nada. Ya sabemos que ellos se educan en inglés y ahora, por lo visto, también en chino, buen dinero mediante.

Y que conste que no es que la cuestión de la lengua y la inmersión en catalán, que yo apoyo, no sea importante; es que creo que finalmente no se va a tocar. No se va tocar porque PP y CiU  se apoyan y se necesitan. En realidad son lo mismo y entre ellos la sangre no va a llegar al río. La derecha es la derecha y los ricos son los ricos, ya sean catalanes, españoles o de Uzbequistán. Y así estamos. Entretanto, lo dicho, envidio a los catalanes porque allí todos los niños y las niñas, incluidos los inmigrantes, saldrán de la escuela con un buen dominio del catalán,  al menos. Tal como están por aquí las cosas y con profesores de música enseñando lengua, puede que alguien tenga que venir a defender el castellano, pero no del catalán precisamente.

Beatriz Gimeno es escritora y expresidenta de la FELGT (Federación Española de Lesbianas, Gays y Transexuales)