La participación histórica de hoy puede cambiar los resultados esperados por algunas formaciones.



Da la impresión de que la alta participación en las elecciones catalanas no era un escenario contemplado, a tenor de lo que los expertos en la materia apuntan. Incluso, por lo que se puede también los partidos políticos, en redes sociales como Facebook y Twitter, parece que las formaciones del frente soberanista -más la CUP, claro- empiezan a tener la mosca detrás de la oreja. Esto ocurre porque, aunque a veces no lo parezca, también los partidos políticos tienen a sus propios expertos.

No obstante ¿Por qué llegan a esa incertidumbre si lo que llega es con cuentagotas o se extrae de sensaciones expresadas en 140 caracteres? Una vez más hay que acudir a los entendidos o, simplemente, echar un vistazo a otras contiendas electorales, y en Cataluña ha habido unas cuantas en los últimos años.

Participación igual a...
La clave parece estar en la participación. En unas elecciones generales, la asistencia masiva de votantes a las urnas se traducía, de manera tradicional, en mejores resultados para la izquierda... hasta que se rompió esa regla no escrita.

En Cataluña, la jornada de hoy es histórica. Lo es por lo que está en juego, con una postura inmovilista por parte de Junts pel Sí y su intención de proclamación unilateral de independencia (aun con victoria por un solo voto), y por la participación. En las últimas generales ganadas por Zapatero en 2004, se llegó a una participación del 76% en esta comunidad. Tal vez no se alcance esa cifra (se quedará muy cerca, a uno o dos puntos) pero sin lugar a dudas se va a batir la movilización ciudadana en unas autonómicas catalanas, por lo menos en los últimos años.

¿A quién favorece?
A esta hora en los medios de comunicación, los expertos dudan a la hora de evaluar cuánto puede favorecer cuantitativamente este incremento de participación. Lo único que tienen claro es que los principales beneficiados serán los partidos que no defienden la independencia.

No es difícial llegar a esa conclusión al analizar los datos de comicios pasados generales o autonómicos que, aunque presentan vicisitudes propias, en una situación como esta pueden servir de manera indistinta. Es decir, aquella máxima que tantos réditos ha otorgado a los nacionalistas y que se traduce en que los que sienten menos la catalanidad tienen una participación inferior en unas autonómicas y, por el contrario, se vuelcan más en las elecciones a las Cortes, puede romperse. En juego está otra cosa. Una Cataluña independiente de España. Ahí podría estar la explicación del incremento masivo de electores en ciudades de la periferia que apoyan más a formaciones de ámbito estatal.

¿Qué partidos?
Es la cuadratura del círculo. Pero si continuamos atendiendo a los mismos datos, puede producirse un incremento importante de los apoyos a partidos de izquierdas. Más difícil es cuantificar en qué medida. El PSC puede resultar beneficiado, pero también la marca de la que forma parte Podemos. En el lado opuesto ideológicamente, aunque compartiendo el no a la independencia, se situarían PP y Ciutadans. Aquí, los segundos, pueden consolidar el ascenso que vaticinaban las encuestas en detrimento de los primeros.

Lo que parece evidente es que lo que estaba claro hace un día en relación con la victoria del frente soberanista, ahora se pone en entredicho. Hay quien empieza a bailar porque empieza a vislumbrar que puede no llegarse ni siquiera a la victoria más uno. Y no es Iceta.