La ciclogénesis explosiva es un nuevo concepto descriptivo de la ciencia meterológica con el que nos referimos a un fenómeno atmosférico consistente en un cambio brusco, agudo y explosivo por el que se pasa de una situación anticiclónica a otra ciclónica y borrascosa. Estas crisis bruscas en la atmófera se han denominado anteriormente gotas frías y ahora se llaman de esta otra nueva forma y vienen a describir las turbulencias prufundas que se están produciendo en el comportamiento metereológico de Nueva York, Boston, Florida y no pocos territorios de Europa Central y Occidental donde arrecian las tormentas, lluvias, nevadas, ráfagas de viento y temporales acompañados de temperaturas gélidas y extremas que obligan a cerrar areopuertos, suspender vuelos y cerrar carreteras, líneas navales y ferroviarias provocando no pocos deperfectos en las comunicaciones y en las viviendas: total, son como regalos de Reyes, Papá Noël y Santa Klaus.

Ocurre además que con frecuencia conocemos estos y otros fenómenos metereológicos extremos en el lejano y medio Oriente, en el Caribe y en los oceanos Pacífico e Índico y en bastantes zonas de sendos casquillos polares. 

Decir ciclogénesis explosiva es como referirse a fenómenos meterológicos extremos y agudos acompañados de inundaciones, y daños importantes en las comunicaciones, en las viviendas y en los intereses de la población más desprotegida de una zona del planeta acompañados de numerosos daños materiales y de víctimas civiles.

Pues bien, así ha comenzado el año 2018 y así lo anuncian y vocean los diferentes medios de comunicación empezando por los que más gráfica y ampliamente trasmiten estas noticias sobre cataclismos naturales y siguiendo en nuestro caso de europeos y españoles con una avalancha desafortunada de malas noticias socioeconómicas y culturales que van desde ls crónica negra de horripilantes crímenes y asesinatos, como el de la joven gallega Diana Quer, hasta los ejemplos de violencia asesina de género en diferentes partes del Estado español, que oscurecen y manchan la paz y tranquilidad de nuestras familias. 

Y para terminar y en contra de las buenas noticias de las que se jactan muchos de nuestros confiados gobernantes, quedan las horripilantes e irresolutas cifras del paro y la escuálida contratación temporal que tanto afecta a los jóvenes, a los inmigrantes y a los marginados sociales y provoca la exclusion social y pone en tela de juicio la superación de la crisis económica.

Y por si fuera poco, la crisis de la cohesión nacional geográfica y socioeconómica, impulsada sobre todo por el independentismo catalán, ha sacudido gravemente los mimbres del Estado de las Autonomías y está provocando otra crisis que amenaza con volverse crónica y entorpecer la imprescindible reforma y modernización de la Constitución de 1978.

Y conste que, paradójicamente, este análisis coincide con otra evolución optimista y positiva de la situación moderna de nuestra nación cuyos avances son reconocidos como espectaculares en el mundo entero y más en la actual coyuntura socioeconómica internacional.

Muchas son pues las razones para confiar en el estado de nuestra nación y sus buenas perspectivas de futuro en contraste con las nubes que lo empañan y nos acomplejan si solo atendiéramos a los borbotones de esa ciclogénesis explosiva que ahora parece embargarnos y agobiarnos por tierra mar y aire. Solo así sabremos resolver nuestros problemas educativos y sanitarios, culturales y estructurales, los referentes a un nuevo encaje constitucional territorial y jurídido poniendo en valor la defensa de las libertades y la relectura crítica de la resolución de los pricipales conflictos de nuestra historia, integrando a los que nos aportan la enorme riqueza de una pluralidad bien entendida y podremos encontrar una fórmula envidiable que vuelva a soldar las grietas actuales aprendiendo a verlas como grietas de crecimiento y juventud fácilmente enmendables con la ayuda, repito, de los Reyes Magos.