Pero qué bien le ha sentado Dragon Age: Inquisition a esta nueva generación de consolas. Con una Wii U a su rollo (¡y qué rollo!) y unas Xbox One y PS4 pidiendo a gritos juegos a la altura de las circunstancias, la tercera parte de la celebérrima saga rolera de Bioware llega para ofrecer espectacularidad y músculo gráfico, sí, pero también jugabilidad robusta y madura. Inquisition es el puñetazo en la mesa de Bioware tras un decepcionante Dragon Age II, en el que las concesiones al jugador medio tiraron por tierra todo lo conseguido con la primera entrega de la franquicia. Esta se caracterizaba por tomar el rol táctico como eje jugable, envolverlo en un manto de fantasía medieval y acompañarlo de un argumento adulto e inteligente. Pese a lo específico de su planteamiento, el primer Dragon Age fue todo un éxito comercial y de críticas, por lo que los cambios introducidos en la segunda parte, principalmente en la mecánica de sus combates, no fueron bien recibidos. Con Inquisition, Bioware busca reconciliar a sus fans más fieles y a aquellos jugadores que no están familiarizados con las características propias del RPG táctico tradicional. Así, en Dragon Age: Inquisition es posible alternar durante las batallas entre el modo de combate directo al estilo de los action RPG y el modo táctico, en el que la acción queda pausada y podremos tomar decisiones estratégicas pausadamente, de cara a hacernos con la victoria de la forma más rápida y cómoda. Si bien es cierto que este modo táctico no tiene mucho sentido con el esbirro medio (superable de forma sencilla en el modo de combate directo) nos ahorrará más de un dolor de cabeza contra los distintos enemigos finales que nos iremos encontrando durante la aventura. Dragon Age: Inquisition comienza como en anteriores entregas: con un completísimo editor de personajes a través del cual daremos vida a nuestro héroe. Podremos elegir desde la raza hasta el aspecto físico, pasando por la voz y ciertos rasgos de su personalidad. Dicho protagonista se verá envuelto sin querer en una guerra civil entre magos y templarios que asola Thedas, el mundo donde tiene lugar la aventura, en el que también están apareciendo todo tipo de criaturas demoniacas a través de unos portales aparecidos en el Velo. Nuestro héroe o heroína cuenta con el poder de cerrar dichos portales y devolver a su tierra la paz. Teniendo en cuenta la suma importancia de la sorpresa y los giros de guion, no adelantaré más detalles del fascinante hilo argumental de Dragon Age: Inquisition. Dicho hilo, por cierto, irá variando conforme avanza la aventura en función del tipo de personaje que hayamos creado y de las distintas misiones que superemos o no. Tal y como venía ocurriendo en anteriores Dragon Age, Bioware pone ante el jugador un gigantesco mundo por recorrer con total libertad. Dividido en dos vastas regiones (Orlais y Ferelden) encontraremos un sinfín de misiones que irán desde acabar con unas cuantas criaturas salvajes hasta el dominio de tierras y batallas contra seres de lo más tenebroso. La variedad de las misiones es apabullante y aunque algunas no aportan demasiado al argumento de la aventura siempre resultarán tan divertidas como desafiantes a la mayoría de los jugadores. Si al enorme abanico de misiones le sumamos el interesante modo multijugadores online, nos encontramos ante uno de los juegos más largos de la actual generación de consolas, en el cual superar el modo principal nos llevará un mínimo de 50 horas. Con Dragon Age: Inquisition, Bioware ha conseguido su objetivo: redimirse del trabajo realizado en Dragon Age II, conciliando a sus fans más puristas y a todos aquellos que no se sienten cómodos con mecánicas demasiado específicas. Inquisition es un título majestuoso en lo técnico, con un nivel gráfico espectacular y una banda sonora original a altura. En lo referente a su mecánica jugable, Bioware ha conseguido llegar a un equilibrio ejemplar, y ha sabido dotar de madurez, intriga y carisma al largo hilo argumental que vertebra la aventura. Un título indispensable para los amantes del RPG occidental, y una muy buena opción para aquellos que sientan que la actual generación de videoconsolas no cuenta con videojuegos a la altura de su potencia.   [cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]Dragon Age: Inquisition[/cita] dragon2   Plataforma probada: PS4 Desarrollador: Bioware Distribuidor: Electronic Arts