¿Presión popular o sentido común? El Juzgado de Primera Instancia número 22 ha suspendido, finalmente, la orden de desalojo fijada para las 10,30 horas de este miércoles, sobre Juan Bautista, un anciano de 80 años de edad que reside en una vivienda seriamente deteriorada del número 3 de la calle Macasta, en pleno casco histórico de Sevilla, como consecuencia del impago de las rentas de alquiler denunciado por el casero del inmueble, Ángel Abascal Jiménez. La vivienda presenta numerosas goteras, como se aprecia en la fotografía, donde aparece Juan Bautista con varios recipientes en el suelo colocados para recoger el agua que se filtra por el techo cuando llueve. Todas las viviendas del número 3 de la calle Macasta, según han explicado Juan Bautista y su vecino Emilio, pertenecen a un privado identificado como Ángel Abascal Jiménez, quien según exponen posee numerosas viviendas en el casco histórico de Sevilla, por ejemplo en las calles Cetina, Cervantes o Jesús del Gran Poder. Juan Bautista, de unos 80 de años de edad y una palpable fragilidad física, reside en la vivienda de la planta baja del número 3 de la calle Macasta "desde hace 17 años", procedente por cierto de un inmueble de la calle Cetina también propiedad de Ángel Abascal, según su relato. Mientras el propietario del edificio habría denunciado ante el Juzgado de Primera Instancia número 22 de Sevilla el supuesto impago de las rentas de alquiler en el que habría incurrido Juan Bautista, este anciano ha advertido de que el casero "se niega a cobrar" las rentas de alquiler y cuando las ha cobrado "no daba los recibos" a sus inquilinos, porque todo era "de palabra". Juan Bautista ha mostrado a los medios de comunicación su vivienda, en un estado deplorable, repleta de humedades y hundimientos, con un mobiliario doméstico directamente vetusto, y ha acusado a su casero de "abandonar" la conservación del edificio, que presenta claras deficiencias. "NOS HA ENGAÑADO" En ese sentido, y junto a su vecino Emilio, ha denunciado que el propietario del inmueble "decía que iba a arreglar" los desperfectos, pero en paralelo ha estado promoviendo denuncias judiciales contra los inquilinos por el supuesto impago de las rentas de alquiler, rentas que se habría "negado" a cobrar". "Nos ha engañado", han enfatizado opinando que las acciones judiciales del casero derivan de las crecientes "protestas" de los inquilinos por la falta de conservación y mantenimiento del inmueble. Incluso han avisado de que la Gerencia de Urbanismo habría reclamado en varias ocasiones al propietario el acondicionamiento del edificio y el mismo habría obtenido subvenciones para acometer la restauración, pero no habría ejecutado tales trabajos. "Llevamos caso diez años con Urbanismo para que arreglase las viviendas, pero resulta que este señor no ha arreglado la casa", se han quejado. Con motivo de la orden de desalojo, se ha desplazado hasta el número 3 de la calle Macasta un equipo de trabajadores sociales de la Unidad Municipal de Intervención en Emergencias Sociales (Umies). Juan Bautista, en ese sentido, ha explicado que tiene a su alcance una plaza "en una residencia" y aceptaría tal opción "si no queda más remedio", pero ha dejado clara su postura: "Yo lo que quiero es estar en mi casa". SE SUSPENDE EL DESALOJO De cualquier manera, unas 40 personas, muchos de ellos jóvenes y diferentes miembros de Podemos como la concejal de Participa Sevilla Cristina Honorato, se han concentrado frente a la vivienda en defensa de Juan Bautista. Pasados 45 minutos desde la hora fijada para el desalojo, se ha personado en la vivienda un delegado de CCOO en los juzgados de Sevilla, quien ha informado a Cristina Honorato de que el Juzgado de Primera Instancia número 22 había suspendido por ahora la orden de desalojo. La noticia ha sido recibida con júbilo por todos los miembros de la concentración, al grito de "¡Sí se puede!", mientras Juan Bautista ha agradecido el apoyo recibido y se ha retirado al interior de su vivienda a descansar.