El economista Manuel Garí y el sindicalista Sergio Pascual serán los dos dirigentes de Podemos encargados por la dirección regional del partido para llevar a cabo las negociaciones con el Partido Socialista de cara a la investidura de su candidata Susana Díaz. Garí, economista y activista social, es una persona de la total confianza de la líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodriguez, a quien ha acompañado en la caravana electoral durante toda la campaña de las autonómicas del pasado día 22. A Pascual se le sitúa muy en sintonía con la dirección nacional del partido y en particular con Pablo Iglesias, aunque fuentes de Podemos aseguran que su relación de confianza con Rodriguez es muy fluida. La designación de ambos representantes en la crucial negociación de las próximas semanas, donde además de la investidura de Díaz se discutirán los puestos de cada partido en la mesa del Parlamento y en las diferentes comisiones, despeja dudas sobre los riesgos de que Madrid tutelara de una manera excesivamente visible una iniciativa que, en principio, debería estar sobre todo en manos de Rodríguez y su grupo parlamentario. Precisamente ayer mismo se producían los primeros roces –públicos– entre Madrid y Sevilla a propósito de los términos en que Podemos debe plantear su negociación con los socialistas para la investidura. Tras una tarde del lunes en la que los teléfonos, sin llegar a arder, alcanzaron elevadas temperaturas, este martes la responsable de Análisis Político de la formación, Carolina Bescana, templaba los vientos y restauraba públicamente la preeminencia de las posiciones de Rodríguez frente a las de dirigentes nacionales como Íñigo Errejón o Ángeles Ballester. Estos últimos, en intervenciones públicas, habían matizado tanto los enérgicos planteamientos iniciales de Rodriguez –dimisión de Chaves y Griñan, ruptura con la banca que desahucie y recorte de cargos y personal de confianza en la Junta– que la dirigente andaluza llegó a interpretar esas matizaciones como una desautorización. Tras la réplica, respetuosa pero firme, de Rodríguez ayer en su cuenta de Twitter, Madrid tomó nota y las aguas se han calmado. En todo caso, Podemos, al igual que el resto de partidos, prefiere no enseñar todas sus cartas. Desde luego, la que con más celo mantiene oculta es la carta de la abstención: ¿sustituirá al 'no' en algún momento? Y si lo hace, ¿a cambio de que lo hará? Las dimisiones de Chaves y Griñán son una línea roja para el 'sí' de Podemos, ¿pero lo serían también para la abstención? Estas y otras preguntas sean las que Pascual y Garí tendrán que ir respondiendo a lo largo de las próximas semanas.