Mañana intensa de campaña electoral de Susana Díaz en Málaga. Una provincia que en el planning de los asesores de campaña de todos los partidos, incluido VOX y PACMA, se señala con trazo fosforito. 17 escaños no son 'moco de pavo' si se tiene en cuenta que solo la supera la circunscripción de Sevilla con 18, pero, a diferencia de la provincia hispalense en la que se percibe un voto más fijado, en la malagueña la volatilidad sobrevuela los cuarteles de los partidos. La Batalla de Málaga decidirá al final un buen resultado para algunos, unos salvables dígitos para otros y, previsiblemente, unos catastróficos para otro.

Díaz hace triplete: Málaga, Vélez y Nerja


La candidata socialista hizo triplete. Por la mañana llenó el salón de actos de la Facultad de Derecho de la UMA. Un acto que se percibe como un guiño a los jóvenes, que podría ser un sector en franca reconciliación con el PSOE tras años de alejamiento.A ello, sin duda, suma el discurso omnipresente y orgulloso de Díaz en relación a las becas, a la casi gratuidad de las matrículas universitarias, apoyo al Erasmus… El discurso y el hecho de verse reflejado en realidades en el BOJA.

Autobus de campaña de Susana Díaz

Tras una comida privada en familia y con amigos de su partido en la capital costasoleña, la presidenta y candidata socialista se monta en el autobús electoral y llega a una zona que conoce bien -en realidad cabría preguntarse qué zona no conoce bien Díaz- y le gusta: la Axarquía malagueña y directamente a la plaza del ayuntamiento de la capital de la comarca, Vélez-Málaga. En la plaza se encuentra con centenares de militantes, simpatizantes y vecinos que al margen del acto, hacen su paseo sabatino por el centro que pronto será una gran realidad peatonalizada, un empeño personal de su alcalde, Antonio Moreno Ferrer.

Sinfonía simbiótica: Mezclarse con la gente


Susana baja del bus y sin dilaciones, sin preguntar qué hacemos, cómo lo enfocamos o que me aconsejáis, hace lo que le gusta a ella y otros temen, mimetizarse con el pueblo, hablar con la gente, saludar, besar, abrazar, preguntar. Y esa sinfonía simbiótica a ella le va bien, pues la gente, me refiero a la que aborda paseando, no a la militante o  simpatizante, que en esos casos se llama devoción- la recibe bien, empatizan, le piden selfies y siempre surge una mini conversación en la que la presidenta ríe, sonríe o se pone seria interesándose por un problema.

Susana Díaz charla con los vecinos

Let's be careful out there


Un día en campaña con Susana Díaz muestra como está a años luz en eso que los politólogos llamamos la “política con rostro humano”. Porque se trata de una actitud de acercamiento que se ve venir, Susana va por derecho -perdón pero no pega “izquierdo”-  porque sin imposturas ni forzadas posiciones de pose llega bien y porque no le tiene miedo a la calle, le gusta pisar suelo porque le gusta conocer y transmitir. Para eso no vale cualquiera. Hace falta saber llegar, que se te vea sincero e interesado y no con cara de pisar la calle porque lo manda el equipo asesor. Además necesita un punto de valentía: “Let's be careful out there” recomendaba semanalmente el sargento Esterhaus, en la  serie “Canción triste de Hill Street”. “Tengan cuidado ahí fuera, en la calle”. Y es que las calles son peligrosas electoralmente y no siempre agradecidas. Para Susana Díaz, y desde hace muchos meses, le son empáticas y ella se siente cómoda, al mismo tiempo que introduce un carácter muy diferenciador con la campaña de los adversarios en atriles, puticlubs, remedos de tortillas de patatas, MacDonalds, anulados por los líderes nacionales que hablan de Cataluña o lucen horteras chaquetas para echar un partida de Play Station

Susana Díaz se fotografía con los vecinos

Se siente feliz y transmite alegría


Volviendo a las calles de Vélez-Málaga, tras muchísimos saludos y abrazos, enfiló la calle principal. Se paraba y saludaba. Su debilidad son las personas mayores, jóvenes y los niños unido a aquellos que desde una perspectiva externa evidencian problemas o pertenencia a clase humilde. Luce en esta campaña, y desde hace meses, una sonrisa que adelanta una tranquilidad y seguridad interna como yo, periodista de muchas campañas, jamás he visto. Transmite alegría y huye de la crispación. En ocasiones la sonrisa salta a risa contagiosa. Cuando ella reitera que se siente “feliz” parece que va en serio. El haberse desprendido de apuestas nacionales y centrarse en ser presidenta y ahora candidata de la Junta, le ha devuelto un semblante alegre, tranquilo y seguro.

Y es que para eso, para mezclarse con la gente y salir bien del empeño, tienes que ser gente. Para apretarte con el pueblo y no parecer falso, tienes que ser pueblo. Y para prometer tienes que haber dado cumplimiento a lo ofertado anteriormente. Esas tres cosas cohabitan en el perfil humano y político de Díaz. Son sus cómplices y a la vez sus mayores aliadas.

Al irse de la plaza para enfilar la calle principal, subió al autobús de campaña y en ese momento se oyeron lamentos. “Ayyy ya se va” sustituido en instantes por un “Nooo, que baja, que se queda”. No era una especie de bis como regalo al público en los conciertos, era que la presidenta había subido a ver su hijo, Manuel, de tres años, con el que en campaña, no le queda más remedio que conciliar “incorporándole” a la caravana.

Al dejar la Plaza de los Carmelitas, una zona de clase media de la capital de la Axarquía, desde un balcón cinco mujeres la despedían con un clamoroso ¡Susana guapaaaa!

Se para, habla, pregunta, dialoga y entra en comercios


Tras una nube de seguidores entra en una panadería, pregunta a las chicas que como están, vuelve a andar a trompicones de selfies y saludos y entra en un comercio de ropas. Igual fórmula, preguntar a las dependientas como se hallan. Se para en un puesto de castañas y les dice a la pareja que lo lleva que tengan cuidado con el frío. Ella sufre una ligera afonía que atribuye al cambio del tiempo y no a secuelas de la campaña ¡Hay candidata para rato!, viene  a decir. Y fotos y más fotos, ahora un detalle para los candidatos de la Axarquía. Y vuelta al recorrido urbano. Se para con un hombre preocupado por el futuro de los trabajadores de la Dependencia. Susana sabe la respuesta. La Junta de Andalucía ha mantenido a pulmón este tipo de asistencia aun sin aportaciones del Gobierno de Rajoy. Y el problema concreto que sufre el colectivo laboral es un asunto que en estos días están solucionando.  El vecino, inicialmente serio, se va reconfortado y agradecido por que la presidenta de la Junta le haya dedicado unos minutos de su escaso tiempo. En eso le miras a la cara a Díaz y ves el rostro de quien se siente satisfecho de resolver problemas de su tierra. Otros a eso le dicen “envolverse en la bandera de Andalucía”. Pues vale, muy bien.

Susana Díaz en una panadería

Final de recorrido en Vélez-Málaga. Tarda en despegar el autobús de campaña `porque se acrecientan las despedidas y sobre todos los recuerdos de la visita en forma de selfie. La despiden con aplausos y al grito de presidenta. Ella dice: “Volveré a Vélez, Antonio”. Así se despide del alcalde y por fin arranca.

Llegada a Nerja, Reyes Magos y feligreses que salen de misa


Ya de noche camino de Nerja. Una ciudad que a estas horas, anocheciendo ofrece esa imagen de ciudad-pueblo, cosmopolitismo-bohemia, “belleza-rebelleza”. Allí la espera la alcaldesa sobreviviente, Rosa Arrabal. Y decimos sobreviviente porque se ha pasado más de media legislatura sorteando las amenazas e intentos, casi al límite, de una moción de censura promovida por un PP al que no le sentó bien perder el poder tras veinte años de poltrona y a un Ciudadanos que allí representa al perfil más conservador y que se confunde en lo doctrinal y en la acción diaria con los populares extremos de Casado. Díaz disfrutó con un recibimiento tan entusiasta y con un buen ambiente, en un hasta hace poco fortín de la derecha, que le llevó  a coger a su crío de la mano y hacer el recorrido con él. Calles y tiendas, comercios y personas. Se detuvo un rato en un taller de bordados y se interesó mucho por los trajes de Reyes Magos y pajes que elaboran en auténtica artesanía de filigrana. Una anécdota ilustra la amabilidad del periplo urbano. Pasaba la comitiva por la puerta de la Iglesia. La misa acaba de terminar y buen parte de los feligreses se dirigieron a la presidenta para saludarla o fotografiarse con ella. Una escena impensable hace cuatro años en Nerja. Y para finalizar ¿cómo no? Concluir el maravilloso Balcón de Europa con la perpleja mirada de guiris y visitantes de la ciudad. Vuelta al autobús, parada a mitad de camino de Sevilla para cenar y al barrio de Triana. A dormir en casa que mañana será otro día.

Susana Díaz en Nerja

Hay un libro de referencia para los que gustan de las interioridades de las campañas electorales. El libro es 'Así se ganaron las elecciones' y lo escribió en 1979 un aun no contaminado de poder y ego, Pedro J. Ramírez. Narraba esa importante y larga campaña asistiendo a numerosísimos actos. Muy especialmente siguió a Adolfo Suarez, presidente y candidato de la UCD y al Felipe González que tres años después llegaría a la Moncloa. Posteriormente al libro, Pedro J. explicó el riesgo que tienen los periodistas de implicarse tanto en el lado humano de los candidatos que puedas ser afectado por una especie de “Síndrome de Estocolmo”. Hay candidatos que si les sigues en campaña te contaminan positivamente porque percibes que son humanos, que ríen, que lloran, que se agotan y resisten, que pierden horas de familia y ocio pero sobre todo que transmiten sinceridad y coherencia. Es lo que Antonio Machado elogiaba  de Pablo Iglesias Posse (“El Abuelo” fundador del PSOE): "La voz de Pablo Iglesias tenía para mí el timbre inconfundible de la verdad humana”. Pues eso, ahí lo dejo..