El alcalde de Cenes de la Vega (Granada), Julián López, del PP, dio un contrato de trabajo temporal después de sortearlo a cara o cruz. Como suena, lanzando una moneda al aire para decidir quién se quedaba con el puesto. La historia comenzó cuando unos vecinos de la localidad acudieron a pedir trabajo al alcalde dentro de la oferta de contratos temporales que realiza el Ayuntamiento de Cenes, como otros muchos consistorios, para la limpieza, conductores, encargados de recintos públicos… Después de varios meses de espera y de insistencia consiguieron entrar a trabajar reforestando un monte que había sido pasto de las llamas. Les prometieron tres o cuatro meses de trabajo, pero a los 19 días les dijeron que el trabajo terminaba. Volvieron a su particular vía crucis: ir al Ayuntamiento a pedir una explicación. Le pidieron al alcalde que los readmitiera en trabajos de la comunidad por la situación precaria que atraviesan, sin medios para poder subsistir. Durante tres meses, les hizo promesas, creándoles falsas expectativas, según cuentan los afectados, hasta que les prometió cuatro puestos de contratos que supuestamente vencían. SOLO UNA PLAZA DE OFICIAL DE ALBAÑIL Cuando fueron a hablar con el alcalde para concretar el día en que comenzaban a trabajar, les dijo que sólo había tres plazas. Les pidió que le esperaran, que tenía que marcharse. A las tres horas regreso y les dijo que sólo eran dos contratos y cuando preguntaron los puestos que eran, llamó al teniente de alcalde, que para sorpresa de los afectados, dijo que solo había una plaza vacante de oficial albañil. Como dos de ellos no eran oficiales, los descartó de entrada y a los otros dos les dijo que sorteaba el contrato a cara cruz. Manuel Fernández, parado desde hace cuatro años, es uno de los afectados. “Me fui antes del sorteo porque me dio una crisis de ansiedad cuando vi la injusticia y la tomadura de pelo”. “Es de muy poca dignidad sortear un trabajo a cara o cruz”, dice. “Yo no me juego un puesto de trabajo a cara o cruz”, dice Manuel, que tiene dos niños pequeños a los que ni siquiera puede pasarles la pensión alimentaria. Desde ayer, ha decidió protestar ante la puerta del Ayuntamiento. Pide “justicia laboral”. “No puede ser que estén renovando los contratos siempre a los mismos y otros no hayamos trabajado nunca”, dice. Lo lógico, dice, es que los contratos vayan rotando entre los parados cada tres o cuatro meses. Hoy volverá a protestar ante el Ayuntamiento y seguirá haciéndolo hasta que el alcalde hable con él.