El escándalo había inundado las redes sociales, pero no había llegado a las autoridades laborales. Ahora lo hará de la mano del sindicato UGT, que ha denunciado a la panadería de Jerez que ofertaba un contrato de 500 euros brutos al mes por nueve horas diarias, de lunes a domingo, sin vacaciones y con el compromiso de vender todo el género asignado, pues en caso contrario el pan sobrante le sería desquitado de su sueldo. Los propietarios del establecimiento niegan, sin embargo, todas las acusaciones y han mostrado nóminas de trabajadores que demostrarían que cumplen la ley, al menos con quienes ya tienen contratados. Maite Crespo, desempleada a la que citaron en la panadería para ofrecerle el contrato, no solo lo rechazó sino que salió tan escandalizada ante la oferta que de inmediato lo contó en las redes sociales. El propietario de la panadería ha anunciado que emprenderá acciones legales contra la parada jerezana, cuya denuncia, si embargo, tiene la credibilidad de quien nada salía ganando contando el caso, sino más bien todo lo contrario. El secretario general de UGT de Cádiz, Francisco Andreu, asegura que esa misma oferta la recibieron otras dos personas. En consecuencia, UGT ha decidido ponerla en conocimiento de la Inspección de Trabajo "con objeto de verificar los hechos denunciados" para que se levante informe y, en su caso, "las actas de infracción que correspondan".