No estarán presentes en carne y hueso en el debate de esta noche, pero lo estarán en espíritu. Podemos y Ciudadanos no han sido invitados a la cena televisiva de esta noche, pero sus espectros estarán rondando durante toda la noche en torno a los líderes del PP, el PSOE e Izquierda Unida. La alusión a los dobles fantasmas de Teresa Rodríguez/Pablo Iglesias y Juan Marín/Albert Rivera no es meramente retórica. Sus dos partidos son los principales adversarios, por una parte, del Partido Socialista e Izquierda Unida y, por otra, del Partido Popular, lo que obligará a Susana Díaz, Antonio Maíllo y Juan Manuel Moreno a tener muy presentes durante sus intervenciones a esos votantes de siempre que parecen decididos a darles la espalda el próximo domingo. MORDER, SÍ, PERO DÓNDE ¿Y cómo se hace tal cosa? Aunque haya mucha gente que simule saberlo, en verdad nadie lo sabe. Por ejemplo, ¿debería Antonio Maíllo dar un pasito más en la silenciosa disputa de guante blanco que IU mantiene con Podemos? Hay gente que piensa que sí: por supuesto, se trata de gente tan experta en estas cosas como la que dice que no. Y bien, pongamos que sí, que debe enseñar un poco más los dientes, pero entonces ¿cómo hacerlo? ¿Únicamente amenazando? ¿Mordiendo pero solo un poco? ¿Yendo a la yugular o quedándose en la tierna molla, donde el mordisco duele pero no mata? No es nada fácil contestar a estas preguntas. Maíllo necesita hacerse ver y convertir a Díaz en su contrincante pero no tanto para robarle votos al PSOE como para recuperar los que se le han ido hacia Podemos. Pero si complicada es la misión de Maíllo, no lo es menos la de Díaz. La presidenta sabe que no ganó el primer debate, es decir, que lo empató, es decir, que lo perdió, puesto que para quien parte como claro favorito empatar es perder. Por poco, pero perder. ¿Cómo planteará el combate de esta noche? Quien está robándole más votos es Podemos, pero con quien tendrá que pelear es con el PP, cuyo candidato Moreno Bonilla llegará crecido por el honrosísimo empate del lunes pasado. Luchar contra Podemos es complicado porque el partido de Teresa Rodríguez es una sombra, una ficción, una organización incorpórea pero en quien muchísima gente ha puesto su fe. A Podemos no se le puede reprochar su pasado porque no lo tiene ni sus pecados porque aún no los ha cometido. Solo se le pueden reprochar sus planes, sus promesas, sus hermosos y vibrantes sueños. Es difícil combatir a un enemigo tan endemoniadamente escurridizo. DÍAZ Y LAS PREGUNTAS EMBARAZOSAS Díaz y Maíllo tienen esta noche por delante la comprometida tarea de hacer que los conversos regresen a la antigua fe del Partido Socialista o de Izquierda Unida, pero sin ofender la recién abrazada de Podemos. Pero si Maíllo solo tiene que luchar con un enemigo invisible, Susana Díaz tendrá que hacerlo con el invisible y con el visible. El visible es el PP y tendrá que decidir cómo lo encara. Una manera de hacerlo es no tanto atacando de frente al adversario como planteándole preguntas de difícil respuesta. Moreno no pudo ni supo contestar el lunes pasado a las embarazosas preguntas de Díaz sobre sus abultados sobresueldos del pasado, su oculta declaración de renta de 2013, sus imputados y procesados en las listas o los recortes sociales en Murcia y la Mancha. Es lo que hizo la candidata el lunes pasado y le salió bien, aunque esa misma jugada la ensayó también el propio Moreno y tampoco le salió mal. Seguramente esta noche veremos más preguntas por ambas partes. Desde luego, las más dificultosas para Díaz son las de los ERE en general y la de por qué no les reclama el escaño a Chaves y Griñán en particular, pero esa dificultad se la ganó la presidenta a pulso cuando a propósito de los imputados, preimputados y postimputados se metió en un lío terminológico del que sus adversarios se han asegurado de que no logre salir. BONILLA Y LAS RESPUESTAS IMPOSIBLES ¿Será esta la gran noche de Moreno Bonilla, aunque los medios afines tengan ya editado el titular de ‘Juanma tuvo su gran noche’? Bueno, el líder del PP tiene en el pasado socialista su mejor y más abundante munición y seguirá sin duda haciendo uso de ella. Y otra cosa: ¿logrará Moreno cabrear a la presidenta? Desde luego lo intentará, y Díaz debe saber que lo intentará. Moreno debe ser cuidadoso a la hora de impartir lecciones de ética porque su partido no es precisamente la organización más kantiana de la política española, pero sí puede intentar impartirlas de empleo. Empleo malo, pero empleo. Sueldos míseros, pero sueldos. Ese es un terreno difícil para los socialistas andaluces. Ahora bien: la verdadera urgencia de Bonilla no es atacar a Díaz, sino reconquistar el terreno arrebatado por Ciudadanos al PP. De esa reconquista depende su propio futuro como líder del PP de Andalucía, pero no lo tiene fácil. Su arma más eficaz sería una buena batería de propuestas de regeneración democrática, pero su partido tiene un pasado demasiado pesado en ese ámbito y no es fácil que fueran creíbles. En todo caso, su mayor problema no serán las preguntas que pueda hacer, sino las respuestas que tenga que dar.