Todas las miradas se vuelven otra vez hacia la presidenta andaluza. Ya ocurrió en mayo de 2014 tras la derrota del PSOE en las europeas. Y volvió a suceder tras la nueva derrota de su partido en las generales de diciembre de 2015. Aun así, esta vez las miradas tienen un sesgo menos favorable para ella y, desde luego, menos unánime. Los tiempos han cambiado y no parecen haberlo hecho a favor de Susana Díaz.

El anuncio formal de Pedro Sánchez de que, si tiene “el apoyo de la militancia”, concurrirá a las primarias socialistas por la secretaría general del partido estrecha el margen de Díaz para seguir manteniendo la ambigüedad sobre sus planes orgánicos. Anoche en la entrevista televisiva con Jordi Évole en La Sexta, el ex secretario general fue explícito al respecto: “Si Susana Díaz quiere liderar el partido, tiene la obligación de presentarse al congreso”. Quienes pensaban que habían ‘matado a Pedro’ ya no lo piensan tanto.

Sánchez, por otra parte, fue muy duro con Díaz y no dudó en utilizar uno de los argumentos que vienen repitiendo contra ella en Andalucía los dirigentes tanto de Unidos Podemos como del Partido Popular: el PSOE, dijo, no puede "estar pendiente de la agenda personal de un dirigente". Todo un torpedo dirigido a la línea de flotación del buque andaluz que sentó muy mal en la calle San Vicente de Sevilla. "Es una declaración de guerra", decía anoche a EL PLURAL.COM un cauto dirigente que prefirió ser lo más escueto posible, como temiendo que se le calentara la boca contra Sánchez.

También culpó Sánchez a la líder andaluza de enturbiar las aguas de la organización: “Es necesario que el socialismo andaluz sea un factor de estabilización del socialismo español”, dijo, para citar a continuación a Manuel Chaves o José Antonio Griñán como líderes que, dijo, siempre estuvieron apoyando a su secretario general cuando este fue elegido.

Mientras, en Andalucía todo el mundo sigue dando por hecho que Díaz competirá por la secretaría general pero pocos se atreven a aventurar el calendario exacto que la presidenta tiene en la cabeza. En su partido se muestran extremadamente parcos cuando se les pregunta por ello, pero sus argumentos se mueven siempre en el sobreentendido de que Díaz se presentará a las primarias... si las hay. No en vano, algunas personas aseguran que la presidenta hubiera preferido que las primarias no fueran necesarias porque en el partido hubiera habido suficiente consenso en torno a una persona.

Es lo que ocurrió en la primavera de 2014, cuando la mayoría de los secretarios regionales le pedían a Díaz que diera un paso adelante y se hiciera cargo del partido. La presidenta se lo estuvo pensando, y mucho, pero finalmente dejó pasar aquel tren. A su decisión no fue, desde luego, ajeno el anuncio de Eduardo Madina de postularse como candidato para dirigir el partido: eso significaba que tendría que haber primarias y que Díaz no podría ser secretaria general por aclamación, sino por competición. Finalmente las hubo pero Díaz no concurrió a ellas. Quien sí lo hizo fue un desconocido Pedro Sánchez al que Andalucía respaldó unánimemente frente a Madina. También lo hicieron otros territorios, alentados por el PSOE andaluz. La historia del bronco desencuentro posterior entre Sánchez y quienes le apoyaron es bien conocida.

¿Primarias en junio?

En el PSOE regional son conscientes de que su líder ha salido erosionada de esta guerra civil. Por eso quieren ganar tiempo, para que Díaz recomponga su imagen entre unos militantes que en muchos lugares la miran con desconfianza. Algunas fuentes socialistas conjeturan que la dirección andaluza prefería inicialmente que el congreso se postergara hasta bien entrado el mes de junio, pero una demora tan dilatada parece hoy por hoy poco probable.

Precisamente ese es uno de los objetivos estratégicos de Sánchez: presionar para que el congreso se celebre cuanto antes. Sabe que, una vez abandonado el escaño y la secretaría general, con el paso del tiempo puede ir perdiendo visibilidad pública y eso es letal para un político que aspira a serlo todo. Un dato significativo al respecto: al menos hasta primera hora de esta mañana, el diario El País, líder en la prensa española, no había recogido en su web ni una sola referencia informativa de la entrevista de Sánchez en La Sexta. Como si no hubiera existido, y eso que el líder socialista dijo muchas cosas que hasta entonces no había dicho.

El 'cariño' a Podemos

Y Sánchez sabe también que no puede permitir que el tiempo y una oposición socialista decidida contra Mariano Rajoy en el Congreso diluyan su principal baza ante la militancia: el ‘no’ a un gobierno del PP y su algo confusa pero en todo caso fallida apuesta por un gobierno de cambio.

Ahí reside, por cierto, otra de las diferencias abismales con Díaz: esta considera que Podemos es en estos momentos el principal enemigo a batir porque el objetivo del partido morado es arrebatar la hegemonía de la izquierda al PSOE, mientras que Sánchez opina todo lo contrario, que Pablo Iglesias es el socio al que hay que seducir para armar una alternativa a la derecha. El innegalbe 'cariño' con que anoche aludió a Podemos también levanta ampollas en el PSOE andaluz.