Susana Díaz logró los mismos diputados que José Antonio Griñán hace tres años, y obtuvo el menor porcentaje de votos del PSOE en un feudo tradicionalmente socialista en toda su historia, pero consiguió un importante triunfo para el PSOE y, sobre todo, para ella. Levantó la bandera de que el PSOE sigue pudiendo ganar elecciones, donde hace tres años ganó el PP, y que a Podemos aún le queda recorrido. Conseguir este resultado, con la irrupción de Podemos y de Ciudadanos, se consideró un triunfo en las filas del PSOE, que lo celebró en Andalucía como si fuera una mayoría absoluta. En Ferraz también estaban contentos, era lo justo y necesario. “Ni más, ni menos”, comentó un dirigente de la Ejecutiva Federal. A Susana Díaz le tocará ahora gobernar y, sobre todo, decidir. Tiene posibilidades de hacerlo con Ciudadanos y con Podemos, pero posiblemente decida pilotar sola el barco andaluz que ha vuelto a recuperar". Sigue leyendo en Público.es