Son gestos calculados, o no. Tal vez magnificados o, tal vez, muy medidos. Pero la sensación que dejó este sábado el Comité Federal del PSOE es que Susana Díaz quiso escenificar, de nuevo, su frialdad política ante Pedro Sánchez como líder del partido, informa Manuel Sánchez. Primero, porque nada más entrar al cónclave socialista evitó una pregunta directa sobre las posibilidades del líder socialista para que sea el futuro candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno. Vino a decir que ella será “neutral”, y eso será lo que decidan los militantes y simpatizantes del partido en el proceso de primarias. En segundo lugar porque, buscado o no, lo primero que hizo al llegar a la sede del PSOE fue darse un abrazo, ostensiblemente muy cariñoso, con Eduardo Madina, quien luego estuvo elogiando la intervención de Díaz en cada corrillo periodístico que se encontraba. Y, en tercer lugar, porque tomó la palabra la primera tras Pedro Sánchez, para abogar por que las elecciones se ganan con “un partido unido, un liderazgo fuerte y un proyecto claro”, para después abandonar el Comité Federal, tras cosechar los mayores aplausos de la mañana. (Continuar leyendo en Público.es)