Que lo que haga o diga la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, es noticiable después de los enfrentamientos que se han vivido en el PSOE, es más que una realidad.

Todo el mundo está pendiente de sus palabras para no perderse el momento en el que decida dar un paso adelante. Quizás por ello, y aunque se sepa de antemano que Díaz no iba a contestar a ninguna pregunta, la prensa la ha esperado este martes a la entrada de un desayuno en el que la protagonista no era ella, sino el alcalde de Huelva, el también socialista Gabriel Cruz.

Eran tantos los micrófonos y las cámaras que se han agolpado a su alrededor que la situación no ha acabado como se esperaba. En un descuido, entre empujones para poder lanzar una pregunta, una de las cámaras ha golpeado a Díaz en la cara causándole una pequeña herida en el labio.

Pero la pregunta es: ¿por qué había este martes tanta expectación sobre la figura de Susana Díaz? Sólo unas horas antes, el lunes por la noche en una entrevista en los informativos de Canal Sur Televisión, aseguró que es posible compaginar la secretaría general del PSOE con la presidencia de la Junta de Andalucía "siempre y cuando se pongan por encima de todo los intereses de la gente". Unas palabras que se entendieron como un claro paso adelante para liderar el partido; aunque no quiso aclarar si era una declaración de intenciones o una idea lanzada al aire.