Sus amigos y familiares están convencidos no solo de que la justicia se ha ensañado con Pedro Pacheco, sino de que también lo están haciendo en alguna medida las autoridades penitenciarias, muy restrictivas, según sus allegados, en la concesión de permisos y visitas de amigos a un interno a cuya conducta dentro de la prisión poco cabe que reprochar.

Este martes, a las personas más cercanas al exalcalde de Jerez, como su mujer y su hijo mayor, se sumaron simpatizantes, vecinos, dirigentes de entidades culturales, cofrades o taurinas y hasta políticos de la ciudad que también opinan que Pacheco merece un trato más benévolo por parte de la prisión El Puerto III. Según la Policía Local, unas 300 personas se concentraron frente al Ayuntamiento bajo el lema ‘Por un trato igualitario a Pedro Pacheco’.

Entre los asistentes había también socialistas como el teniente de alcaldesa José Antonio Díaz, o el miembro de la ejecutiva local del partido Juan Manuel García Bermúdez.

El traslado de módulo

Quien fuera compañero de corporación de Pacheco, el exconcejal José Rodríguez Carrión, reclamó que pueda cumplir su condena "en las mismas condiciones que cualquier otro preso, y que llamarse Pedro Pacheco no suponga una condena añadida".

Aunque las sospechas de trato discriminatorio vienen de lejos, la gota que colmó la inquietud e indignación de sus amigos fue que recientemente fue trasladado a un módulo con presos comunes porque los funcionarios encontraron en su celda un crucifijo de madera “susceptible de ser utilizado como arma”.

También fue considerado motivo de sanción que tuviera una almohada extra y algunos libros más de los permitidos. El traslado forzoso lo ha obligado a desatender su compromiso personal de asesoramiento jurídico a los internos que se lo pedían.

No obstante, el delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, defendió que el traslado de módulo fue una decisión interna en "cumplimiento del régimen penitenciario”.

“Trabas para visitarlo”

Un buen amigo personal y exdirigente del Partido Andalucista, donde también militó Pacheco, confesaba días atrás a EL PLURAL que no entendía la severidad de las autoridades de prisiones ni de la juez de vigilancia penitenciaria: “Nos ponen muchas trabas para visitarlo, como si él fuera un narco o algo así y nosotros estuviéramos bajo sospecha. La verdad es que no lo entiendo, y sé de jueces que tampoco lo entienden, ni ese régimen ni, por cierto, la condena desproporcionada que le impusieron”.

El reglamento

Fuentes penitenciarias consultadas por este periódico recuerdan que la autorización de las visitas de amigos –no de familiares, ya que estas son un derecho del interno– dependen del director de la prisión, cuya decisión siempre puede ser recurrida ante el juez de vigilancia penitenciaria. No obstante, dicen las mismas fuentes, es bastante común que los jueces den la razón al director de la cárcel, salvo que este fuerce interpretaciones del reglamento contrarias a derecho.

Los motivos reglamentarios para denegar estas visitas de personas cercanas que no pertenecen a la familia son la seguridad y el riesgo de alteración del orden, ninguno de los cuales parece encajar con el perfil de los frustrados visitantes del exalcalde andalucista.

Un estilo llamado Pedro

Pacheco, que hasta ahora ha disfrutado de dos permisos penitenciarios y desde mañana accederá al tercero para pasar la Navidad con su familia, ingresó en prisión el 3 de octubre del año 2014. Son ya, pues, más de tres años en la cárcel de los nueve que suma por tres condenas, la más grave de ellas de cinco años y medio por haber enchufado en una sociedad municipal del Ayuntamiento a dos militantes de su partido que no acudían a trabajar. Las otras dos condenas son por el caso Estación de Autobuses (un año y diez meses) y por el caso Casa del Rocío (un año y medio).

El denominador común de todos los casos es un modo de ejercer el poder ajeno al lucro personal pero fuertemente personalista y amigo de atajos administrativos lindantes con la arbitrariedad y aun la ilegalidad.

Cómputo de penas

El tiempo transcurrido ya en prisión supera el tercio de los nueve años que suman condenas impuestas, si bien aún tiene pendientes dos causas más: el caso Huertos de ocio y el caso Ronda Este.

El derecho al tercer grado penitenciario, que permite hacer vida en libertad y regresar por la noche a dormir a la cárcel, es operativo tras el cumplimiento de tres cuartos de la condena total, si bien Pacheco está pleiteando para que las condenas por los casos Estación de Autobuses y Casa del Rocío no se sumen a la del caso Asesores, ya que ambas son inferiores a los dos años y cuando ocurrieron los hechos Pacheco no había sido nunca condenado.

El cómputo total de las condenas es importante porque a partir del mismo se determina el momento en que el reo entra en ese último cuarto de su condena que le da derecho a la libertad condicional o tercer grado.

Apoyo de un senador socialista

El respaldo a Pacheco no proviene únicamente de familiares o personas afines ideológicamente. En fechas recientes el senador socialista Francisco González Cabaña se interesaba en la Cámara alta por el traslado de módulo: "Queremos que el Gobierno explique el extremismo en la aplicación de las medidas penitenciarias a Pedro Pacheco", declaraba en una entrevista en Radio Jerez-Cadena Ser.

El senador y expresidente de la Diputación de Cádiz, se quejaba de que “presos célebres y famosos del mundo de la política, fundamentalmente cercanos al PP, gozan de condiciones de casi privilegio, mientras en el caso de Pedro Pacheco observamos una aplicación muy estricta tanto de la normativa que permite los permisos penitenciarios como la propia vida de Pacheco en la cárcel".