El médico, ‘youtuber’ y activista en defensa de la sanidad pública Jesús Candel, conocido por el ‘nomme de guerre’ de Spiriman, ha tenido que vérselas finalmente con la justicia por sus reiterados insultos a cargos públicos de la Junta de Andalucía, aunque también ha proferido públicamente expresiones ofensivas contra médicos, fiscales o periodistas.

Su primera cita con los tribunales tuvo ayer ante una juez de Granada y en medio de una gran expectación que él mismo se ocupo de publicitar colgando en las redes el vídeo de la improvisada rueda de prensa que ofreció a su salida del juzgado.

Demasiados hijos de puta

Esta primera comparecencia judicial era por los insultos vertidos contra la presidenta de la Junta, Susana Díaz, a la que entre otras cosas llamó “hija de puta”, y contra el exviceconsejero de Salud Martín Blanco, al que Candel siempre se refiere en tono burlón como “Martín Guay”.

La próxima cita de ‘Spiriman’ con los juzgados, también por injurias y calumnias, será el próximo 15 de noviembre y en su comparecencia tendrá que justificar por qué llamó también “hijo de puta” al fiscal jefe de Granada, Pedro Jiménez Lafuente. A la salida ayer del Juzgado de Instrucción 2 de Granada Candel explicó que el fiscal instructor de una de sus denuncias por injurias “no vio delito alguno en mis palabras y la archivó, pero el jefe de la Fiscalía tumba ese archivo y sí ve delito, por eso lo llamo hijo de puta”.

Rodeado de micrófonos y cámaras y visiblemente satisfecho, Candel explicó con detalle a los periodistas su línea de defensa ante la jueza, de quien confía que archive la causa, aunque si lo hace “seguro que no se sabrá” hasta después de las elecciones: ni en una situación judicial tan comprometida fue Candel capaz de abstenerse de lanzar insinuaciones contra quienes han de evaluar su conducta Código Penal en mano.

La línea de defensa

Escucharse a sí mismo en los audios y vídeos aportados por la acusación durante la vista le hizo “gracia” a Candel: “Tanto taco, aunque un poco descontextualizado, eso sí…”. Su principal argumento exculpatorio ante la juez lo trasladaba en estos términos a los periodistas:

“He contestado a las preguntas de los abogados y básicamente he explicado lo de los vídeos, que en ellos estoy haciendo una crítica en un momento dado, aunque es curioso que a mí antes personajes del PSOE me difamaron llamándome, nazi, fascista o xenófobo y no pasó nada… Cuando dijo yo digo el primer taco y llamo a hija de puta a la presidenta y me despacho a gusto con ella, me refiero a la gestión política de esta persona; yo no la conozco ni la quiero conocer en mi vida, no trato de humillarlos como personas sino llamar la atención de la ciudadanía por sus irregularidades y sus mentiras, estoy en mi derecho. Cuando llamo hijo de puta a alguien no es una injuria, no me refiero a que sea hijo de prostituta, sino a la otra acepción que recoge el diccionario, la de mala persona, como ocurre todos los días en el futbol cuando los padres llaman hijoputa al árbitro delante de sus hijos…”.

Un héroe civil algo bocazas

Candel fue el principal impulsor, hace dos años, de las manifestaciones multitudinarias contra la fusión hospitalaria en Granada y se ganó con ello la admiración de miles de granadinos que secundaron sus reclamaciones, así como de los medios de comunicación locales. Sin embargo, su incontinencia verbal pronto comenzó a distanciarle de mucha gente que inicialmente estaba con él.

La denuncia por injurias que más ha dañado la reputación de Candel se presentaba en marzo pasado ante la Fiscalía y contaba con el aval de 2.500 firmas de usuarios y profesionales. Entre los promotores de la denuncia figuraba el cantaor flamenco y activista de izquierdas Juan Pinilla, que citaba entre las personas insultadas a la presidenta andaluza y a la líder de Podemos, Teresa Rodríguez, si bien esta última se desmarcó de los denunciantes encuadrando vagamente la denuncia en una estrategia inspirada desde el poder para desacreditar a quien había tenido el coraje de desafiarlo.

El escrito, que espera su turno en los juzgados, recalcaba que “son constantes los comentarios humillantes, denigrantes, hostiles, además de soeces y de dudoso buen gusto que lanza amparándose en la libertad de expresión”. Además, Candel “ha elaborado un permanente discurso de odio contra los colectivos sociales que a su entender no comparten sus posiciones sobre el modelo sanitario de la ciudad, tales serían las mujeres, el personal sanitario, los periodistas y los representantes políticos democráticamente elegidos”.