No había ocurrido prácticamente nunca en el Parlamento de Andalucía. Lo que habitualmente solía ser un trámite guiado por la mera cortesía parlamentaria y ajeno a la lucha partidaria se convirtió ayer en el primer episodio de una larga guerra entre la izquierda de PSOE y Adelante Andalucía y la extrema derecha de Vox.

El primero en romper la baraja de la cortesía parlamentaria fue Vox cuando llegó el denominado examen de idoneidad en la Comisión de Nombramientos del Parlamento andaluz. A continuación, PSOE y Adelante Andalucía (AA) le devolvieron la descortesía a la extrema derecha rechazando a su candidato.

Para Vox, partidario de suprimir las autonomías, resultaba inadmisible que la profesora de Derecho Constitucional Esperanza Gómez, propuesta por AA, pudiera ocupar escaño en el Senado, ya que defiende "una república federal" y ello la inhabiitaría para el cargo. 

Los 109 parlamentarios elegían nueve senadores. Los tres del PSOE-A (Miguel Ángel Vázquez, Marisa Bustinduy y José Muñoz) contaron con 100 votos cada uno. Del PP-A, Javier Arenas sumó 91 y Teresa Ruiz-Sillero 90; por Ciudadanos, Francisco Carrillo logró 92 votos y Mar Hormigo, 91, mientras que la senadora de Adelante Andalucía obtenía 70, y el de Vox, Francisco José Alcaraz, 59.

Este último solo logró los votos de la mayoría parlamentaria formada por las tres derechas de Cs, PP y Vox. La senadora de Adelante Andalucía, Esperanza Gómez, sumó a los 50 diputados de su grupo y del PSOE 20 votos más.

Francisco José Alcaraz fue presidente y portavoz de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) entre 2004 y 2008, periodo durante el cual la radicalizó fuertemente con una oposición enfurecida a las negociaciones del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que acabaron con la disolución de la banda terrorista y que Alcaraz siempre consideró una traición.