Desde hace una década el fenómeno de la salida a los países comunitarios de jóvenes (y no tan jóvenes) profesionales andaluces está siendo notorio en países como Alemania. Alemania demanda en especial a estos jóvenes sobradamente preparados y especialmente motivados para desarrollar trabajos de calidad en puestos de responsabilidad. Si no fuera por la barrera idiomática, las empresas alemanas ficharían aún más de estos profesionales andaluces ya que sus ganas de adquirir experiencia profesional y especializarse en su área son muy altos respecto a candidatos de otras regiones. Un factor de especial importancia para vivir y trabajar en otro país suele ser la capacidad de adaptación a una nueva cultura, no sólo a nivel idiomático, sino más aún en la adopción de un sistema de trabajo y de convivencia completamente diferente. Y en este aspecto he de destacar que los profesionales andaluces tienen un punto fuerte importante, no sólo se adaptan con mayor facilidad sino además se integran en la sociedad y en el sistema empresarial con mucha soltura. Ahora bien, el idioma alemán, para ellos como para el resto de la población española es más que un reto. Un ejemplo muy claro por el cual una persona de habla hispana tiene dificultades con el idioma alemán son las palabras compuestas. Resulta que la palabra más larga del libro Records del Guiness es una palabra alemana: “Rechtsschutzversicherungsgesellschaften”. Cualquiera lo pronuncia con soltura. Resulta que en Alemania los españoles están siendo igualmente demandados por el aporte idiomático en sí. Los alemanes por regla general dominan mucho más el inglés, francés o italiano que el español. El español tiene una enorme demanda porque en el mundo de los negocios internacionales se está convirtiendo en el idioma más hablado después del inglés o francés. Hoy en día podemos hacer negocios con muchas regiones del planeta en español. Eso es una ventaja competitiva importante. Si a eso añadimos la flexibilidad y capacidad de adaptación, entonces tenemos el mix perfecto para triunfar en países europeos. Recuerdo mis tiempos de estudiante universitario en Alemania en los años 80, al ser obligatorio la realización de prácticas profesionales, siempre he coincidido con trabajadores españoles en las diversas empresas en las que trabajé y resulta que ya por entonces era mano de obra muy demandada por su alta capacidad de trabajo como de adaptación. Desde luego, entonces las motivaciones de los españoles para trabajar en Alemania un tiempo eran distintos. Animo a los profesionales andaluces a estar un tiempo fuera de su país para enriquecerse tanto a nivel personal como experiencial en las empresas. El fin es la adquisición y mejora de las competencias profesionales. Especialmente para los que son profesionales en comercio internacional se dan muchas oportunidades laborales. Ahora bien, hay que tener ganas y ambición y, como no, tener una actitud de apertura y receptividad respecto a casi todo. ¡A seguir así!  (*) Mike Mösch es director general del Instituto Alemán de Comercio Internacional