Si María Salmerón es lectora de Kafka habrá comprobado que su situación judicial comparte un aire de familia con la de Joseph K., aquel angustiado personaje inmerso en una pesadilla procesal para defenderse de fantasmales delitos que él mismo desconocía. María sí conoce los delitos de los que se la acusa y por la que está apunto de entrar en la cárcel, pero, como Joseph K. y como los lectores de su historia, no los entiende. Aunque se los expliquen una y otra vez en las sucesivas sentencias. El proceso judicial ya dura años y años, pero su resumen es bastante sencillo: María Salmerón irá a la cárcel por proteger a su hija, a quien la justicia obligada a un régimen de visitas con su padre maltratado que la niña rechazaba absolutamente. Técnicamente, incumplir reiteradamente un régimen de visitas es delito, y como ya fue condenada por ello al intentar proteger a su hija del progenitor condenado por maltratar a María, tiene antecedentes penales que ahora la abocan a la prisión tras una nueva condena por el mismo delito. INICIATIVA EN EL CONGRESO Ahora, el Grupo Socialista ha reclamado al Gobierno en la Cámara Baja el indulto para esta auxiliar de enfermería de 50 años y residente en Sevilla que el pasado 6 de febrero tenía que haber entrado en prisión por un plazo de seis meses al haber quebrantado el régimen de visitas con su exmarido, condenado en varias ocasiones por malos tratos. ¿Por qué quebranto ese régimen? Por respeto a la decisión inquebrantable de su hija Mirian, de 14 años, que no quería ver ni estar con su padre. El ingreso en prisión está ahora en suspenso hasta que el juez decida sobre la petición de indulto presentada por el abogado de Salmerón. En noviembre pasado, María declaraba desesperada a andalucesdiario.es: “En España no hay justicia y si no he dejado que mi hija viera en las visitas a su padre era porque no quería ir contra su voluntad”. Sin embargo, la justicia no solo no creyó esa versión Salmerón, sino que la culpó de haber manipulado a la niña para que no quisiera ver a su padre. Y por si todo ello fuera poco, una vuelta de tuerca argumental que no se le habría ocurrido ni al propio Kafka: el maltratador nunca ha pisado la cárcel, dado que su condena fue inferior a dos años,  mientras que la maltratada está a un paso de hacerlo. Poco duró el matrimonio de María. Se casó en 1999 y se separó en 2001 porque su entonces marido la maltrataba. Como un prisionero encadenado de por vida a un fantasma del que no puede escapar, María sigue desde interminables 15 años vinculada a su enemigo. Confiesa que no ha podido rehacer su vida y desde entonces no está tranquila ni en su casa. Todas las semanas tiene alguna citación judicial y tiene embargada por esta situación hasta la nómina y la herencia de su padre, una parte de un pequeño piso de 60 metros donde reside actualmente su madre, informa Europa Press. TODO EMBARGADO Asimismo, ha solicitado una moratoria al banco, donde tiene la hipoteca, porque no puede pagarla al tener todo embargado por las multas ante el incumpliento de los regímenes de visitas. No tiene noticia hasta la fecha. Sólo sabe que se suspendió su entrada en prisión hace un par de semanas porque su abogado recurrió el auto. En caso final de entrar en prisión, dice que la Junta de Andalucía le ha prometido que no perderá su trabajo. "Intento salir del círculo pero la justicia no me deja", lamenta la víctima, que tuvo a su bebé al año de casarse con este hombre, que la hizo objeto de maltrato habitual desde el inicio del matrimonio, habiendo sido condenado por ello en varias ocasiones y sin haber entrado en prisión hasta la fecha, a pesar de las numerosas denuncias por agresiones e insultos, entre otras causas. UN CALVARIO SIN RESPUESTA Durante siete años su hija tuvo que acudir a las visitas supervisadas y en un lugar neutro para ambos progenitores, según dictó el juez. Se conoce como el 'punto de encuentro'. "Es una anomalía absoluta que haya estado tanto tiempo así. Es uno de los pocos casos en España de estas características", ha precisado la diputada socialista Ángeles Álvarez, quien ve esta situación como "un calvario" y una "tortura" que, por desgracia, no es único en España, sino que hay bastantes similares, según constata el PSOE, donde acuden semanalmente mujeres en situación parecida en busca de apoyo. El régimen de visitas estaba sujeto a los horarios del hombre, que dependían del turno de mañana, de tarde o de noche de su trabajo, y que generalmente se constaba con una semana de antelación. "La niña desde hace dos años no me deja que la lleve siquiera, dice que ella no se monta en el coche, que ella no va", ha narrado Salmerón. En todos estos años, según ha precisado Álvarez, el régimen de visitas se ha incumplido tanto por el padre como por parte de la madre, si bien en el caso materno todas las ausencias estaban justificadas, mientras que en el paterno no. "Está todo documentado", apostilla la socialista. LAS SECUELAS DEL ESTRÉS Salmerón ha explicado que, aunque una madre aguanta todo lo que sea, a Mirian, su hija, le ha desencadenado una grave enfermedad autoinmune que le afecta al aparato digestivo y que está provocada por la situación de estrés que le genera todo esto, según documentan los informes médicos. "Si a mí me meten en prisión no quiero ni pensar lo que le puede ocurrir a mi hija", señala la mujer. En caso de entrar en la cárcel la niña ha hablado con un juez y le ha pedido quedarse con su abuela y su familia materna. La condena de María es de seis meses, mientras que el exmarido estuvo condenado a 21 meses por malos tratos, pero al no tener antecedentes aún no ha entrado en prisión. Ella sin embargo sí tiene antecedentes al arrastrar otra condena de un año por incumplir el régimen de visitas, por lo que sí debe entrar en prisión. "Los maltratadores condenados no entran en prisión y las madres por defender a sus hijas van a prisión", ha lamentado la secretaria de Igualdad del PSOE, Carmen Montón, quien ha indicado que lleva varios meses trabajando con ella para hacer posible el indulto. Se ha reunido con el CGPJ, con el Gobierno, ha pedido una cita con la Fiscalía y ahora, en el Congreso, la socialista asegura que van a poner en marcha cuantas iniciativas sean necesarias para que el Ejecutivo conceda el indulto a María Salmerón. "Es un despropósito, y además genera un daño irreparable, la entrada en prisión de una mujer por proteger a su hija. Un daño irreparable también para su hija, que ahora es adolescente, y lleva toda su vida viviendo un litigio que tiene su origen en un padre maltratador", ha denunciado, lamentando cómo los hijos son los "instrumentos de control" que utilizan los maltratadores mientras tienen el derecho de custodia o de visitas. UN MALTRATADOR NO ES UN BUEN PADRE "Nuestro sistema judicial no hace los suficiente para proteger a las maltratadas y a sus hijos. Un maltratador no es un buen padre y no debe tener ni custodias ni visitas. Permitir que María Salmerón ingrese en prisión es lanzar un mensaje de advertencia a todas las mujeres víctimas o madres de víctimas. Condenar, como dice la sentencia, a una mujer por su actitud rebelde significa un riesgo para quien denuncia violencia de género y protege a sus hijos", ha lamentado. "¿Cuál es el delito de María? ¿Qué ha hecho para tener una amenaza de ingreso en prisión? Ha defendido la decisión de su hija a no verse con su padre. Y esto le ha supuesto una persecución permanente por parte del padre. Éste no es el único caso y ya hay mujeres en la cárcel por situaciones similares", se ha preguntado Álvarez. Finalmente, Carmen Montón ha recordado que esta denuncia coincide con el debate de la ley de custodia compartida y los maltrataores. María, por su parte, ha agradecido al Grupo Socialista todo lo que están haciendo por ella, al mismo tiempo que ha lanzado un mensaje a todas las mujeres de que no están solas y de que hay que denunciar. "Me gustaría poder decir algún día que estoy libre de cárcel y de maltratador y de momento tenemos las acciones que vamos a seguir de aquí adelante y si hay qu eir a Estrasburgo pues iremos. No sé si hay que salir de España para que nos oigan porque parece que en el sistema judicial español las mujeres estamos abstante desprotegidas", ha sentenciado