Carmen Lorente tenía solo 19 años cuando ingresó para dar a luz a su primer hijo Manuel José en la antigua clínica García Morato de Sevilla. “Yo siempre supe que en aquel parto escuché un llanto y era el de mi hijo. No estaba muerto”. Carmen subió a paritorio tras comunicarle la matrona que el niño que llevaba dentro no había sobrevivido, pero nunca la creyó. Nunca perdió la esperanza de demostrar que aquellas extrañas circunstancias ocultaban que su bebé había sido robado. Hoy es presidenta de la Asociación Bebés Robados de Sevilla. Solo en nuestra comunidad autónoma se calcula que hayan podido ser secuestrados 50.000 niños y niñas en 34 clínicas y hospitales de las ocho provincias para venderlos a padres adoptivos. 48 horas en soledad. Para Carmen, uno de los peores episodios de su vida. Con la voz entrecortada, cuenta a Andalucesdiario.es cómo nunca pudo verle la cara a Manuel José, el nombre que le iba a dar a su primer hijo. “Llegué a la clínica a las 7 de la mañana del día uno de octubre de 1979. Me vieron dos médicos y allí me quedé sola con la matrona. No podía ver a mi marido, tampoco a mi suegra y aquella mujer no paraba de darme pastillas debajo de la lengua para que perdiera el conocimiento”, aclara. Mercedes tenía dolores de parto pero no la llevaron a paritorio hasta horas después. “Me decían que esas pastillas eran para adelantarlo, pero yo creo que lo que querían era que no me enterara de lo que estaba pasando”. MEMORIA DEL LLANTO Tras largas horas en la sala, agotada por el sufrimiento y sin ingerir alimento alguno, Carmen preguntó a aquella mujer qué estaba pasando, por qué no la subían a planta como al resto de las madres. “Cogió la trompetita que se usaba en la época y me dijo muy fría: este niño está muerto, este niño está muerto”. Carmen no podía creer sus palabras. Aún sentía en el vientre los coditos y piernas de Manuel José que golpeaban en su vientre. “Yo no dejé de sentir a mi hijo en ningún momento”. Al ver a su marido y comunicarle la noticia, nadie lo podía creer. “Después de ver a mi familia, perdí prácticamente el conocimiento. No recuerdo nada, ni a la matrona, ni a ninguno de los médicos que me atendieron. Lo que sí recuerdo perfectamente es el llanto de mi hijo”. Desesperados por lo ocurrido, su marido y su suegra pidieron ver al bebé recién fallecido. “Aquella matrona les dijo que iba a ser una imagen muy desagradable y que era mejor recordarlo como un angelito”. Nadie vio el cuerpo ni tuvo constancia de que aquel niño hubiera muerto. Carmen, a pesar del trastorno que le podría suponer, pidió a su compañera de habitación, una bata para ir hasta el mortuorio y verlo con sus propios ojos. “Los de aquella planta estábamos muy vigilados y no me dejaron caminar hasta el edificio donde estaba mi hijo”. UNA LUCHA POR SABER LA VERDAD Carmen nunca perdió el coraje ni las ganas de saber la verdad, lo que le llevó en 1989, diez años después a ver los restos de su difunto hijo en el cementerio de Sevilla. “Pedí cita cuando pasaron los diez años antes de que lo mandaran a un osario. Allí me abrieron la caja y la sábana estaba vacía. No había restos de nada y el fémur y el cráneo nunca se descomponen en tan poco tiempo” señala. Aquella pista resultó determinante para la madre. Su vida continuaba pero quería llegar a algún hecho que pudiera demostrar qué había ocurrido. “Pedí los papeles de defunción de mi hijo y en la primera página ponía que fue una hembra, en la segunda varón y en la tercera de nuevo hembra. Había mucho descontrol”. Hace tan solo tres años, cuando saltó a los medios el asunto de los bebés robados, denunció por primera vez lo ocurrido. “Ya van tres denuncias y las tres me la han archivado por falta de pruebas”. Carmen reparte panfletos, prepara manifestaciones, lucha por saber la verdad, también para que la sepan aquellos niños robados que fueron adoptados. Repartimos folletos donde se pueden ver algunas pistas para aquellos hombres y mujeres que tengan dudas de su adopción: que vean si hay fotos de su madre embarazada, si son hijos únicos, los papeles de adopción, la edad que tenía su madre al tenerlo. Ninguna de estas pruebas puede ser definitiva, pero les puede acercar a algún  hecho que permita a las madres como Carmen encontrar a sus hijos y vivir en paz. Mañana, 28 de Febrero, se manifiestan en Sevilla para reclamar verdad y justicia.