El primer episodio de Life is Strange me ha recordado irremediablemente a Solanin, el último manga que he tenido la oportunidad de leer. La obra de Inio Asano propone al lector un fascinante recorrido por la vida y la mente de un grupo de adolescentes obligados a madurar por el peso de la sociedad en la que están inmersos y por las duras circunstancias que los rodean. Por el camino, el autor recrea a las mil maravillas el atrayente mundo de los jóvenes actuales, su moda, sus pasatiempos y su forma de ver la vida. Si bien este tipo de ambientación no es rara en un cómic (medio que, para qué engañarnos, cuenta con una considerable mayor madurez que el videojuego) puede sonar menos convincente a la hora de ponernos a los mandos de una videoconsola. Es cierto que otros juegos ya han tirado del mundo adolescente como eje narrativo para vertebrar la acción, como en el caso del maravilloso DLC de The Last of Us, Left Behind, pero no muchos le habían dado tanta importancia como este Life is Strange. El equipo de Dontnod Entertainment, capitaneado por el francés Jean Maxime Moris, ha dado vida a un concepto de juego tan sencillo como innovador, que elimina de la ecuación distracciones innecesarias y pone a la mecánica jugable al servicio del argumento, y no al contrario. Concebido de forma episódica, Life is Strange basa su concepto de juego en la idea del Efecto Mariposa, es decir, del peso que nuestras decisiones tienen tanto en nuestro destino como de los que nos rodean. Así, la protagonista del título, Maxime Caulfield, descubrirá tras un extraño episodio onírico que posee la facultad de volver atrás unos minutos en el tiempo y cambiar hechos que acaben de ocurrir. Las “facultades especiales” de Max acaban ahí: todo cuanto podemos hacer, al menos durante el primer episodio de Life is Strange, será cambiar hechos presentes “rebobinando” nuestros actos para poder cambiarlos. No obstante, esto no es siempre una buena idea. En algunas ocasiones el juego deja claro qué debemos hacer para que todo vaya a mejor, mientras que en otros momentos el jugador se verá solo ante ciertas tomas de decisiones que acarrearán una serie de consecuencias en posteriores momentos del juego. Dichas consecuencias no tienen por qué verse reflejadas solo durante este primer episodio, sino a lo largo de la totalidad de la aventura. Este es, sin duda, uno de los puntos fuertes de Life is Strange: la sensación de haber tomado una decisión de forma irrevocable, más o menos meditada de antemano. Por lo demás, la mecánica de ir hacia atrás en el tiempo no ofrece mucho más alicientes: a lo largo de la aventura encontraremos determinados puzles y situaciones en los que hacer uso de la capacidad de “rebobinar el tiempo”. La dificultad en todos los casos es anecdótica, al menos en este primer episodio, y sirve más para romper con la habitual dinámica de exploración y conversación que para otra cosa. No obstante, eso no es mi mucho menos malo. Podría decirse que Life is Strange es un juego más bien contemplativo, en el que la historia, la ambientación y el sensacional despliegue artístico toman el protagonismo. Así, a través de planos de corte cinematográfico acompañados por una sensacional banda sonora, conoceremos la historia de la introvertida y dulce Max Caulfield, cuyo entorno se ve sacudido por la misteriosa desaparición de una chica de su instituto. Aquí es, precisamente, donde estriba la fuerza de Life is Strange: la sensibilidad y el buen gusto con el que Dontnod ha llevado a una videoconsola la complicada forma de vida del adolescente actual. En sus aproximadamente dos horas de duración, las vivencias de Max atraparán al jugador irremediablemente, sin artificios forzados en la mecánica que empañen la experiencia global, algo que por ejemplo sí pasó en el fallido Beyond: Dos Almas. Tirón de orejas a Square Enix, eso sí, por traer el juego con audio y subtítulos en inglés: todos aquellos que no dominen el idioma se perderán lo mejor del título, es decir, la humanidad y realismo con el que están retratados los personajes que pueblan la aventura. Una auténtica lástima, más aun teniendo en cuenta lo extremadamente importante que es el peso argumental en una obra como Life is Strange. En cualquier caso, Life is Strange es un título que aquellos jugadores ávidos de experiencias diferentes no deberían dejar pasar. Una rara avis en el catálogo de consolas de actual y pasada generación, cargado de una sensibilidad especial impropia, por triste que parezca, del medio que nos ocupa.   [cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]Life is Strange (Episodio 1: Chrysalis) [/cita]   Life is Plataforma: PS4 (versión reseñada), PS3, Xbox One, Xbox 360 y PC Desarrollador: Dontnod Entertainment Distribuidor: Koch Media