Ha muerto la precampaña. Viva la campaña. Hay que ser todo un experto en legislación electoral y haber vivido muchos comicios para detectar en qué se diferencian una campaña y una precampaña. El viernes a las cero horas comenzó oficialmente lo que formalmente había comenzado bastantes semanas atrás. El primer día de campaña estuvo a punto de que pasaran cosas, pero lo cierto es que no pasó casi nada. Lo más importante que estuvo a punto de pasar fue la inhabilitación por la Universidad de Málaga (UMA) del profesor y dirigente de Podemos Íñigo Errejón, pero todo quedó en una promesa: Negativa pero promesa, como las electorales, y no porque no se vaya a cumplir, que habrá que ver, sino porque su formulación es rentable y incumplimiento es gratis. El primer día de campaña se conocía, pues, la propuesta de resolución del expediente disciplinario abierto contra Errejón por la UMA, por supuesto incumplimiento de sus obligaciones laborales y vulneración de la Ley de Incompatibilidades cuando trabajaba para la institución como investigador posdoctoral. Por ahora se trata solo de una propuesta de inhabilitación que el interesado recurrirá. En todo caso, la coincidencia de fechas entre la propuesta disciplinaria y la campaña electoral es sospechosa. ¿Causal o causal? Puede que sea lo segundo, pero parece lo primero. ¿La difusión pública de la decisión del instructor del expediente no podría haber esperado un par de semanas, hasta después del 22-M, dado que no es probable que Errejón huya del país? Podría, desde luego, podría. UNA UNIVERSIDAD FAMILIAR Quienes calculan que, a estas alturas, el asunto tendrá efecto en las expectativas de Podemos se equivocan, salvo que en plena campaña ‘ejecuten’ la inhabilitación para trabajar en la UMA. El caso Errejón ya está amortizado: el precio que Podemos debía pagar por él –y algún precio debía pagar– ya está saldado. ¿Ha sido más alto de lo que debía? Es probable, pero la lista de precios la había puesto el propio partido de Errejón. ¿Ha habido endogamia, amiguismo y laxitud contractual en el caso Errejón? ¡Por supuesto! Si no los hubiera habido estaríamos hablando de una universidad noruega, no de una universidad española.
Juan Manuel Moreno besando la bandera de Andalucía. Juan Manuel Moreno besando la bandera de Andalucía.

Por lo demás, la Jornada Uno estuvo cargada de promesas. Económicas, laborales, educativas.. .y, por supuesto, éticas: las campañas electorales están especializadas en los compromisos éticos. Quienes no han gobernado prometen ser buenos y quienes han gobernado prometen ser mejores. Así es el juego. ¿Es un juego mejorable? Desde luego, pero los hay peores, y a fin de cuentas no deja de ser un juego donde unos se dedican a hacer promesas y otros se dedican a no creerlas. PROMESAS DEL PSOE La candidata socialista a la reelección como presidenta de la Junta, Susana Díaz, se ha comprometido a que la Junta posibilitará la apertura de negocios en dos días y gratuitamente. También recordó que en Andalucía se aprobará la Ley de Emprendimiento y un plan de refuerzo de la cultura emprendedora en los centros educativos. Las promesas están bien, pero quienes han gobernado siempre pasan apuros para contestar a la pregunta: ¿y por qué no lo has hecho hasta ahora? Naturalmente, la pregunta casi nunca tiene respuesta. Tiene frases, balbuceos y justificaciones, pero no propiamente respuestas. PROMESAS DEL PP El presidente Mariano Rajoy prometió en Jerez la creación en Andalucía de 575.000 nuevos empleos durante la próxima legislatura. Con las promesas territorializadas en materia de empleo los electores suelen hacerse un lío: el gobernante nacional que promete empleos da a entender que la culpa de que no los haya es del gobernante local, que es un estorbo para acabar con el paro. El sobreentendido funciona, naturalmente, en sentido contrario y en todos los niveles de la Administración. Por su parte, el candidato del PP a la Presidencia de la Junta, Juan Manuel Moreno, también hizo su promesa del día: la puesta en marcha de un Plan de Infraestructuras Educativas para la construcción, ampliación y mejora de los centros educativos. Y para no ser menos, el presidente del partido en Granada, Sebastián Pérez, prometió que el PP culminará desde el gobierno de la Junta, "a partir del 22 de marzo", el metro de Granada "sin dilaciones y sin falsas promesas". PROMESAS DE PODEMOS En el primer día de campaña las promesas de Podemos fueron más espirituales que materiales. Tiempo habrá de entrar en materia. Íñigo Errejón hizo en Sevilla dos promesas que a sus adversarios debieron sonarles como amenazas. La primera: "Vamos a reventar el velódromo de Dos Hermanas el día 20". Y la segunda: “Vamos a sacudir democráticamente las urnas y reventarlas de papeletas y de gente". Teresa Rodríguez también estuvo épica, pero sin avasallar: “Quiero la Andalucía que ya pedíamos hace 35 años, una Andalucía de sueños, autonomía y dignidad. Podemos ha crecido en Andalucía para regar aquellos sueños, empeñados en hacer de nuestra tierra un lugar donde volver, un lugar donde vivir”. PROMESAS DE IU El coordinador general de IULV-CA y candidato a la Presidencia de la Junta, Antonio Maíllo, promete culminar entre 2016 y 2017 las redes de vías ciclistas en las ocho capitales de provincia, Algeciras y Jerez de la Frontera y de sumar también a todas las ciudades de más de 20.000 habitantes.
Dirigentes de IULV-CA haciendo campaña en bicicleta. Dirigentes de IULV-CA haciendo campaña en bicicleta.

  El candidato se comprometió a la adecuación y señalización de ocho ejes de redes ciclistas de gran atractivo turístico: Sierra Morena, Guadalquivir, Campiña-Subbética, Sur, Litoral, Sierra de Huelva-Campo de Gibraltar, Genil-Costa del Sol y Cazorla-Carboneras. Y una promesa más: ampliar de 480 a 800 millones los fondos no condicionados para los ayuntamientos con el fin de que éstos "tengan la autonomía financiera para crear empleo y para reactivar las economías locales". Para un solo día no está nada mal. PROMESAS DE CIUDADANOS El candidato andaluz de Ciudadanos, Juan Marín, feu más modesto el primer día de campaña. Prometió una serie de medidas de apoyo a los autónomos como rebajas a su cotización a la Seguridad Social para la puesta en marcha de empresas que, posteriormente, podrán cotizar en función de sus beneficios. "Se trata de incentivar a las empresas a través de la Seguridad Social".   Desde Almería el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, al igual su colega Errejón desde Sevilla, prefirió la épica de la victoria para incentivar a los suyos: "Hay que echarlos con la munición democrática que es el voto y hay que evitar que los cobardes se apoderen de las instituciones". Esos a los que hay que echar son los socialistas, los mismos, por cierto, con quienes el candidato de Ciudadanos Juan Marín gobierna en el Ayuntamiento de Sanlúcar. Cosas de la campaña.