Líderes, asesores y estrategas andan esta mañana con la pantalla del ordenador atestada de ventanas superpuestas con las páginas donde se han publicado encuestas sobre las elecciones andaluzas del 22 de marzo. Los días de augurios son días de análisis. ¿Son las encuestas algo más que las vísceras de buey que examinaban con seriedad científica los augures romanos? Desde luego. Son algo más que augurios, pero mucho menos que ecuaciones. No son magia, pero tampoco son matemáticas. En tiempos normales las encuestas se aproximan a las matemáticas; en tiempos convulsos, a los presagios. CINCO COSAS QUE TODOS DICEN El manojo de encuestas publicadas en las últimas dos semanas coinciden en estas cinco cosas: ganará el Partido Socialista con holgura pero lejos de la mayoría absoluta; retrocederá significativamente el Partido Popular; Podemos se hará con la tercera plaza; Izquierda Unida sufrirá un severo desgaste y Ciudadanos entrará en el Parlamento. Todas las encuestas dicen esas cinco cosas, pero eso no significa que todas digan lo mismo. Más bien puede afirmarse que todas dicen casi lo mismo, pero ese ‘casi’ es crucial. En ese casi buscan refugio las confusas esperanzas de líderes, asesores y estrategas. Las prospecciones sobre el 22-M son faros en la niebla. Permiten ver bultos borrosos, no nítidos perfiles. En otras elecciones la diferencia entre bulto y perfil era irrelevante: por ejemplo en las generales del 20-N de 2011, donde todo estaba muy claro pues lo único por precisar era las dimensiones exactas del bulto gigantesco del Partido Popular. FIABLES POR ARRIBA, INCIERTAS POR ABAJO El resumen de todas ellas, incluyendo la del EGOPA de hace dos semanas, es este: al PSOE le dan entre un 35 y un 38 por ciento; al PP entre un 27 y un 31; a Podemos entre un 12 y un 17; a IU entre un 5 y un 8; y a Ciudadanos entre 11 y un 5. Como primera conclusión cabe decir que todos los sondeos se aproximan por arriba pero discrepan por abajo. Entre PSOE y PP arrojan una verosímil horquilla de ventaja para el primero de entre 7 y 9 puntos. Sin embargo, sobre las tres fuerzas minoritarias los pronósticos son muy diferentes y en algún caso prácticamente abismales. Por eso puede decirse con propiedad que no todas dicen lo mismo, sino más bien casi lo mismo. Ahora bien: se trata de un casi homologable al de estar en el precipicio o casi en el precipicio. Unos centímetros adelante o atrás significan la vida o la muerte. Es el caso en particular de IU: con el 8,4 por ciento que le da el EGOPA salvaría la casa y los muebles, pero con el 4,7 que le da ABC se vería abocada a los abismos. PODEMOS SE LA JUEGA; CIUDADANOS, NO Para Podemos las cosas no son tan serias, pero podrían serlo pues los resultados obtenidos se miden en función de las expectativas despertadas. Si Podemos se queda lejos de sus expectativas tendrá un problema y grave; si se queda muy lejos tendrá un lío y gordo. No ocurre lo mismo, en cambio, con Ciudadanos, a quien con toda seguridad va a tocarle la lotería en el sorteo del 22-M: o bien el gordo del 11 por ciento que llega a darle algún periódico o bien ese quinto premio del 4,7 por ciento que le otorga el EGOPA. Las cifras solas no dicen nada:; dicen cosas al ponerlas en relación unas con otras. Lo que cuenta verdaderamente en unas elecciones no es el resultado que uno obtiene, sino las cosas que uno puede hacer con el resultado que uno obtiene. El PP fue primero y consiguió un gran resultado en 2012 en Andalucía, pero no podía hacer nada con él. ES LO MISMO PERO NO ES IGUAL Y eso mismo es lo que está en juego el 22-M y ninguna encuesta puede predecir. Imposible saber en cuántos escaños se convertiría un 37 por ciento del PSOE, un 12 por ciento de Podemos o un 7 de IU. Para Podemos 10 escaños sería un fracaso, mientras que para Izquierda Unida esos mismos 10 o incluso 8 serían un éxito, particularmente si con ellos tiene una de las ansiadas llaves de la gobernabilidad. Para el Partido Socialista todo es más sencillo y a la vez más complicado. Susana Díaz sabe que va a ganar pero no sabe qué precio tendrá que pagar por su victoria. Obviamente, el precio bajará cuanto mayor sea el número de participantes en la puja para aliarse con los socialistas: hagan juegos, señores, ¿quién da menos? Si, no situándose demasiado lejos de la mayoría absoluta, Susana Díaz queda únicamente en manos de Podemos, malo; ahora bien, si queda en manos de Podemos pero también en manos de Izquierda Unida, malo pero no tanto, malo casi bueno, azul clarito casi blanco. ALGUIEN HA MATADO A ALGUIEN… ¿Qué conclusión sacar de todo esto? Una bastante importante: que en esta ocasión la campaña electoral sí puede ser determinante. Con solo mover arriba o abajo unos pocos puñados de votos, que es como decir unos pocos centímetros, el precipicio puede quedar más cerca o más lejos de nuestros pies. Las mayores dudas sobre la campaña sigue suscitándolas IULV-CA, atrapada en una encrucijada diabólica, pues Podemos se está dando un atracón con el electorado de IU mientras ésta contempla en silencio el expolio de lo que era suyo y resultó ser nada. Si no dice nada perderá muchos votos, pero si lo dice teme perder muchísimos más. La sutil campaña de IU en relación a Podemos recuerda al detective de Gila lanzando indirectas al asesino mientras ambos coincidían en el ascensor: ‘Alguien ha matado a aaaaalguien…’. Podemos, como el criminal de Gila, no se da por aludido, naturalmente.