La manera en que el PSOE de Andalucía está hablando del PSOE de Madrid es no hablando del PSOE de Madrid. Que la primera federación del partido en España no diga ni una palabra sobre la gravísima crisis de otra de las principales federaciones socialistas es llamativo, pero los dirigentes de la calle San Vicente lo tienen claro: no hablarán de Madrid. Es obvio que no les gusta el modo en que Ferraz ha hecho las cosas, pero prefieren guardarse su opinión para sí mismos: saben que, en plena precampaña en Andalucía y en plena tormenta en Madrid, cualquier cosa que digan será utilizada en contra, así que mejor callarse. A lo cual hay que añadir que la batalla de Madrid tiene la particularidad de que no se sabe bien quiénes son los buenos y quiénes los malos, ni si los buenos son tan buenos y tan listos como dicen ciertas encuestas bajo sospecha o si los malos son tan malos y tan tontos como insinúan esas mismas encuestas. Mientras tanto, los medios intentan por todos los medios hacer que Susana Díaz hable. Leña a Díaz, que está en campaña. Y lo cierto es que, hable o no hable, que no habla, al final los medios consiguen que parezca que ha hablado. Un ejemplo: este jueves, Susana Díaz no hizo ninguna alusión explícita a la crisis del PSOE madrileño, pero como comenzó y terminó su discurso ante el Comité Director elogiando la unidad del partido en Andalucía, los periodistas pudimos hallar un mensaje encriptado sobre los líos de la capital y titular nuestras crónicas con Madrid. Hable o no hable, no se escapa. Díaz habla de Andalucía, pero todos sabemos que hablaba de Madrid. Y si no lo sabemos, lo suponemos. Y si lo suponemos, lo ponemos. Pongamos, pues, que hablaba de Madrid.