Podemos ha llegado a Andalucía y lo ha hecho con intención de quedarse. El poderoso mitin del sábado en el palacio de congresos de Sevilla fue algo más que una demostración de fuerza: fue un desafío en toda regla. Un desafío con un destinatario muy concreto: el Partido Socialista. Podemos ha llegado a Andalucía a arrebatar la hegemonía a los socialistas andaluces, no a combatir a la derecha ni a preocuparse por lo que hará o dejará de hacer Izquierda Unida. Los dirigentes que intervinieron en el mitin de Sevilla ante más de 4.000 personas apenas dedicaron unas frases al Partido Popular y ni siquiera hicieron referencia a IU: toda su artillería estaba orientada a socavar las murallas del partido que dirige Susana Díaz, a quien Pablo Iglesias, Teresa Rodríguez y Begoña Gutiérrez resucitaron de nuevo como ‘la Mala Díaz’. LA ENTREVISTA EN CANAL SUR Tal mala malísima que, según Iglesias, levantó el teléfono para llamar a Canal Sur y prohibir que la cadena pública grabara la entrevista que previamente había sido pactada. El auditorio de FIBES se venía abajo con el estruendo de los aplausos cuando Iglesias desvelaba el veto. En realidad, el supuesto veto: Canal Sur negó con rotundidad que estuviera apalabrada entrevista alguna con Iglesias, recordó que este había rechazado varias invitaciones de la cadena y difundió la relación de líderes de Podemos entrevistados, el último de ellos su secretario de Organización Sergio Pascual la víspera del mitin de Sevilla. A Podemos le corresponde, pues, aportar la carga de la prueba. Podemos ha acusado de manipulación a la cadena pública y Podemos debe demostrar su acusación. No debería serle difícil hacerlo. Bastaría con dar los detalles de la gestión de la entrevista: quién de Podemos habló con quién de Canal Sur, en qué momento lo hicieron, qué se acordó por ambas partes, dónde iba a grabarse y cómo iba a emitirse la entrevista, en qué momento lo pactado se incumple, quién de Canal Sur llama a quién de Podemos para comunicarle el veto… Un partido de la casta tal vez no se dignaría a dar estas explicaciones, pero Podemos quiere ser otra cosa y si quiere serlo debe actuar en consecuencia. AL PSOE SE LE ACUMULA EL TRABAJO Pero lo sustantivo del mitin de Sevilla y del discurso andaluz de Podemos es que al Partido Socialista le ha salido un duro competidor por su izquierda. Ya tenía ese competidor en IU, pero a pequeña escala ya que ésta nunca supuso realmente un peligro para la hegemonía del PSOE en la izquierda. Podemos aspira directamente a arrebatar al PSOE su espacio electoral, lo cual obligará a los estrategas socialistas a rediseñar las campañas electorales que se avecinan. El PSOE tendrá que luchar con pareja intensidad tanto con el Partido Popular como con Podemos y, seguramente, también con Izquierda Unida, cuya alianza con los socialistas está siendo muy contestada internamente. ¿Hasta qué punto no será el PP el gran beneficiario de la fragmentación de la izquierda? Muchos expertos auguran, no sin buenas razones, que el último diputado por cada circunscripción puede acabar en la bolsa electoral del PP merced a la Ley D’Hont, que en la asignación de los restos prima de hecho al partido más votado. LAS DEBILIDADES DE PODEMOS Pero Podemos también tiene importantes debilidades. La principal de ellas tal vez sea la falta de concreción de sus propuestas. En el mitin del sábado se oyeron muchas frases, pero pocas soluciones. Se mencionaron los grandes problemas andaluces que todo el mundo conoce, como el brutal desempleo, pero no se dio ninguna pista de cómo combatirlos. El propio Pablo Iglesias aludió en su discurso a ese reproche de inconcreción e intentó ponerle remedio contando de dónde iba a salir el dinero que se necesita para implantar las políticas que propugnan. El problema es que su relación de fuentes de financiación tenía bastante de cuento de la lechera basado en una gestión más rigurosa del sistema de recaudación de impuestos. No hay ni un solo partido del arco parlamentario que no haya contado ese mismo cuento de la lechera desde 1977: por cierto, que quien mejor lo contó fue precisamente el Partido Socialista en 1982. LA LLAVE DE LA CAJA En realidad, no es que Podemos no quiera revelar sus recetas: es que tales recetas no existen si se pretende aplicarlas en solitario. El Gobierno andaluz y el propio Gobierno español tienen las manos atadas porque, ay, la llave de la caja no está a su alcance: esa llave está custodiada por los países del Norte y solo cambiará de manos cuando el Sur sea capaz de articular un bloque político con la fuerza suficiente para modificar el actual equilibrio del terror entre acreedores y deudores. Una victoria de Syriza en Grecia tal vez ayude a ello. La crisis nos ha enseñado que la socialdemocracia en un solo país no es viable, pero ningún partido, ni siquiera Podemos, se atreve a llamar a las cosas por su nombre, pues sería como reconocer su propia impotencia como partido nacional para hacer convertir sus frases electorales en soluciones políticas.