A solo 24 horas de la constitución del Parlamento de la décima legislatura los grupos políticos no han pactado… nada. Ni siquiera algo tan de principio como la concreción de la paridad en los órganos de la Cámara, que es obligatoria y que en nada afecta a la presencia numérica de cada grupo en los distintos órganos. El Reglamento obliga a que en ningún órgano parlamentario haya más del 60 por ciento ni menos del 40 por ciento de hombres o mujeres. A lo largo del día de hoy los cinco grupos deberán pactar al menos el género de cada uno de los miembros de la Mesa, ya que si su composición no respeta los porcentajes reglamentarios el órgano será nulo. Aunque en un futuro pueda ampliarse si hay acuerdo, la Mesa se constituirá mañana con siete miembros, de los cuales tres serán socialistas y los cuatro restantes corresponderán uno a cada grupo. El PP querría uno más, pero para ello o bien se amplía la Mesa o bien el PSOE le cede uno de los suyos, cosa que no hará. UN ÓRGANO DECISIVO Y no solo la composición de la Mesa de la Cámara es una incógnita en la víspera misma de su constitución. Por no saberse, no se sabe no ya el nombre de quién será su presidente o presidenta, sino ni siquiera de qué partido será. Conviene recordar que este órgano –junto a la Junta de Portavoces, que viene a ser una ampliación de la Mesa– decide asuntos tan relevantes como si se celebra una pleno extraordinario monográfico o si se crea una comisión de investigación. En principio, todo parecía indicar que el Parlamento iba a ser presidido por un diputado del PSOE al haber sido este el partido ganador con 47 escaños, 14 más que su inmediato seguidor, que es el PP con 33. Pero no está claro que vaya a suceder así. Ya hubo un precedente en este sentido: fue en 1994, cuando el PSOE fue el partido más votado pero PP e IU sumaban más escaños y se pusieron de acuerdo para votar a Diego Valderas como presidente. EL PSOE NO DISIPA SUS TEMORES ¿Puede ocurrir lo mismo esta vez? Puede. Si Podemos presenta su propio candidato a presidente de la Cámara el PP podría votarlo, con lo cual ese candidato sumaría los 33 del PP más los 15 de Podemos, en total 48, uno más que los 47 del PSOE, que no ha logrado de ningún otro partido el compromiso de votar a su candidato candidata. El portavoz socialista Mario Jiménez consideró ayer que si el PP hiciera tal cosa le estaría haciendo al PSOE un verdadero “regalo” por la grave contradicción en que incurriría y porque ante un cambalache así el PSOE podría responder con la misma moneda en ayuntamientos y comunidades. Pero más allá de las palabras de Jiménez en público, en privado el PSOE no ha disipado en absoluto sus temores de que PP y Podemos hagan ‘pinza’ para arrebatarle la Presidencia de la Cámara. El único partido que ha dicho explícitamente que no presentará candidato a presidir el Parlamento ha sido Ciudadanos, que se limitará a abstenerse en el votación a la Presidencia y votará a su propio candidato para ocupar una de las Secretarías. PODEMOS NO MUESTRA SUS CARTAS Mientras tanto, los dirigentes de Podemos Sergio Pascual y Manuel Garí consideraron “surrealista” esa posibilidad, aunque no descartaron de manera tajante que su partido pueda presentar candidato a la Presidencia. Interpelada por este periódico, la dirección andaluza de Podemos optó por no desvelar qué hará finalmente. En Podemos hay parlamentarios que no verían con malos ojos que la Presidencia de la Cámara recayera incluso en el partido con menos diputados, en este caso Izquierda Unida, porque eso –argumentan– daría mayores garantías de neutralidad al ejercicio del cargo. Ese planteamiento lo expuso anoche en el programa de de Canal Sur Televisión 'Esta es la cuestión' el parlamentario por Córdoba David Moscoso, aunque pareció hacerlo más a título personal que del grupo. En ese caso, si IU presentara candidato no puede descartarse que lograra la Presidencia sumando los cinco votos de IU más los 33 del PP y los 15 de Podemos. El propio PP tampoco rechaza –más bien lo contrario– que presida el Parlamento uno de los partidos de la oposición, y no tanto por razones de pluralidad o neutralidad como porque arrebatarle ese visible puesto al PSOE sería todo un gol por la escuadra en la portería socialista que endulzaría en alguna medida la humillante derrota sufrida el 22-M. Suspense total, pues.