[cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]1.[/cita] No hace falta hacer ninguna encuesta para verlo: Rivera y Sánchez salen de esta sesión de investidura mejor de lo que entraron, mientras que Iglesias y Rajoy salen peor de ella. [cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]2.[/cita] Sobre Sánchez y Rivera: pocas veces una derrota parlamentaria albergó en su interior tantas expectativas de avance electoral. [cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]3.[/cita] Sobre Iglesias y Rajoy: pocas veces una victoria parlamentaria albergó en su interior tantas expectativas de retroceso electoral. [cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]4.[/cita] Sánchez y Rivera han perdido la batalla parlamentaria, sin duda. Ahora bien: ¿la han ganado Iglesias y Rajoy? El segundo puede que sí, pero el primero seguro que no. [cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]5.[/cita] La abstención de Podemos facilitando un Gobierno PSOE-Ciudadanos es la opción que tiene menos costes y más beneficios para los tres partidos, sí, también para Podemos, cuyo 'no' es difícil de explicar y aún más difícil de entender. [cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]6.[/cita] Las reticencias de Carmena y la espantada de Villarejo son algo más que una indisciplina: son un síntoma. [cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]7.[/cita] El contraste entre Sánchez y Rajoy erosiona gravemente al presidente, que ya no puede ocultar el hecho de que tiene mejores cartas que el líder socialista pero –de manera bastante astuta (y eso es bueno) aunque demasiado enigmática (y eso es malo)– ha decidido no jugarlas. [cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]8.[/cita] La pasividad de Rajoy ¿es la pieza maestra de un meditado plan político de su partido o es solo una estrategia de defensa personal? [cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]9.[/cita] Pablo Iglesias no estuvo a la altura de los cinco millones de votos en nombre de los cuales hablaba. [cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]10.[/cita] El líder de Podemos no logra encontrar el tono parlamentario que corresponde al depositario de las esperanzas de tantos cientos de miles de ciudadanos: habló con si fuera el líder un partido con 5.000 votos, no con cinco millones. [cita alineacion="izquierda" ancho="50%"]11.[/cita] El problema no es que su tono sea duro, sarcástico u ofensivo; también lo era el de Alfonso Guerra 35 años atrás y no pasaba nada. El problema es que ese tono resta toda verosimilitud a su oferta de mano tendida: es un tono satisface el ego del joven Pablo pero desacredita la solvencia del líder Iglesias.