Madrid y Sevilla, Sevilla y Madrid. Ferraz y San Vicente, San Vicente y Ferraz. Las aguas entre las 'dos orillas' del PSOE están tranquilas, pero su superficie es altamente sensible a cualquier perturbación, por mínima que sea. Este miércoles ha trascendido un nuevo motivo de malestar de la dirección andaluza del PSOE con Pedro Sánchez que contribuye a erosionar el frágil ‘armisticio’ convenido entre Susana Díaz y el secretario general para centrar todas las energías del partido en la campaña electoral del 20-D. El enfado en la sede de la calle San Vicente ha sido por el encuentro mantenido anoche en Sevilla por el secretario federal con el dirigente socialista Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, uno de los impulsores de primera hora de la operación para que Sánchez ocupara la secretaría general del partido. "NO HABLAMOS DE SUSANA" Fuentes de la organización andaluza dijeron a Andalucesdiario que mientras en el partido se están “dejando la piel para ganar las elecciones” y se han puesto a disposición del secretario general “para lo que quiera y para lo que necesite”, éste ha preferido de nuevo tener su propia agenda particular, al margen del partido en Andalucía, con cuyos dirigentes no mantuvo contacto alguno. Pedro Sánchez hacía ayer escala en Sevilla antes de participar hoy en un acto en Huelva. Un responsable provincial del PSOE declaraba al periódico que "no se le pueden echar palos a candela", en alusión a la falta de tacto de Sánchez al reunirse "en plena campaña, y estando las cosas como están, con alguien que no está ayudando mucho", en vez de hacerlo con responsables regionales del partido que "lo están dando todo" por el líder federal. No lo ve así el compañero de mesa de Sánchez. En conversación con este periódico, Gómez de Celis quitó trascendencia a la reunión: “Somos amigos desde hace más de diez años. Hace tiempo que no nos veíamos, y simplemente nos dimos el desahogo que quedar con un amigo y picar algo. Y no, no hablamos de Susana”, comentó en tono liviano, para añadir a continuación que Sánchez le comentó que estaba “muy agradecido” por cómo estaban yendo ahora las relaciones con Andalucía y, en particular, con el desarrollo del mitin celebrado el pasado fin de semana en Jaén, donde Susana Díaz pidió a los militantes andaluces que se volcaran para hacer a Sánchez presidente. RIVERA, RAJOY, LA CAMPAÑA... ¿Y de qué más hablaron? “Sobre todo de Ciudadanos, porque coincidió que estaban entrevistando en la televisión a Albert Rivera. Y también hablamos de la campaña, de Rajoy y de su rechazo a participar en el debate televisivo donde sí estará Pedro”, relató el que fuera teniente de alcalde y hombre fuerte del Ayuntamiento de Sevilla con Alfredo Sánchez Monteseirín. Ya hubo otro enfado significativo en la dirección andaluza el verano pasado, y fue por algo parecido: aprovechando sus vacaciones en Chiclana, Sánchez mantuvo un encuentro privado con José María y Rafael Román, dirigentes socialistas gaditanos también, como Gómez de Celis, promotores de la candidatura de Sánchez para dirigir Ferraz. La agenda andaluza de Pedro Sánchez, desconocida en más de una ocasión por la dirección regional, ha venido siendo motivo de reproches, tensiones y malentendidos entre Ferraz y San Vicente. Aunque ‘pedristas’ y ‘susanistas’ han aparcado públicamente sus diferencias, conscientes de que el electorado castiga con severidad cualquier asomo de desunión interna, nadie en el partido desconoce que tras el 20 de diciembre puede haber marejada en las aguas hoy provisionalmente pacificadas del Partido Socialista. Si Pedro Sánchez obtiene un resultado mediocre, a una distancia considerable del PP, no le será fácil esquivar el fuerte oleaje orgánico que se avecinará sobre el puente de mando de Ferraz: un temporal en el que Andalucía, portaaviones de referencia de la declinante armada socialista, estaría llamada a jugar un papel determinante.