“Mi hija Patricia, de 12 años, lleva dos años recibiendo clases a domicilio porque no puede asistir al instituto, a causa del cáncer que padece, además de epilepsia y desorientación”. Así arranca el llamamiento de una madre de Fuengirola que está promoviendo una campaña en Change.org para que la Delegación de Educación de la Junta de Andalucía en Málaga permita a su hija asistir a clase acompañada de su perra ‘Dora’, que “es quien mejor la conoce y que lleva siendo entrenada más de 4 meses para dar atención continua y vigilancia a niños y adultos como Patricia”, que sufre continuas crisis epilépticas que ‘Dora’ es capaz de anticipar. Marisa Jiménez, la madre de Patricia, ha reunido ya más de 32.000 firmas a través de la plataforma Change.org para lograr que, a partir del curso que viene, la Junta permita a su hija asistir a clase acompañada de su perra al instituto ‘Eduardo Janeiro’ de Fuengirola, donde está cursando sus estudios. DOS HORAS AL DÍA La petición de Marisa describe así la situación: “No queremos negarle su derecho a asistir a clase, por eso nuestra idea es que el año que viene vaya a clase 2 horas cada día más el recreo. Ahora hemos empezado con 1 hora al día, en el IES 'Eduardo Janeiro' de Fuengirola. ¿Pero qué pasa si Patricia necesita ir al baño, o sufre una de sus crisis epilépticas continuas? Ahora soy yo, su madre, quien tiene que pasar esa hora al día en la secretaría del instituto para atender sus necesidades. Pero si pudiera ir acompañada de su perrita de asistencia médica, ‘Dora’, no ocurriría nada”. La madre de Patricia, que además de epilepsia y cáncer está recibiendo radioterapia que a su vez le afecta a la memoria y el sentido de la orientación, recuerda en su petición a través de Change.org que en Andalucía la figura del perro de asistencia no está regulada, como sí lo está en otras comunidades como Madrid o Cataluña. Marisa se dirigió a la Delegación de Educación en Málaga y la respuesta fue, según transcribe en su petición, que "no existe una normativa específica andaluza que regule la asistencia del alumnado a los centros educativos acompañado de perros de asistencia". NO SÓLO PARA PATRICIA Sin embargo, recuerda Marisa, los perros guía sí están permitidos, y añade que desde el centro le dicen que, “en caso de que viniese un monitor o monitora para Patricia, no sería solo para ella, con lo cual si en el momento de necesitar ayuda no está cerca, ¿de qué le sirve? Su perra es quien mejor la conoce”. Marisa Jiménez pide a la gente que firmen su petición “para que Patricia y otros niños como ella puedan acceder con sus perros de asistencia a todos los centros educativos de Andalucía”.