José Antonio Monago, el viajero interminable, se atrinchera frente a las exigencias de su superior jerárquica en el partido. No sin mi vídeo. No retirará, como le ha pedido Cospedal, el vídeo que ofende a los andaluces a base de echar mano de los más casposos tópicos sobre el sur. Monago, el hombre que viajaba demasiado, ha debido pensar que si salió ileso del escándalo de sus tiernas incursiones a Canarias a costa del Senado, no hay razón para que no ocurra lo mismo con el dichoso vídeo. Lo que no consiguieron 32 viajes no van a conseguirlo tres minutos de polvorientos dibujos. "Andalucía es un Ferrari conducido por un gobierno que no tiene puntos en su carné", aseguraba ayer Monago, dando a entender que Extremadura sería por lo menos es un McLaren y su presidente un Fernando Alonso de la política. No me llaméis Monago, llamadme Alonso. Pero el principal damnificado en este episodio nacional tal vez no sea el inverosímil 'José Antonio Vettel', sino más bien el líder del PP andaluz por no ejercer de líder del PP andaluz. Moreno ha permitido, si es que no lo ha sugerido él mismo, que sea Dolores de Cospedal quien le pida al amoroso presidente extremeño que retire el vídeo, cuando eso tenía que haberlo hecho el propio Moreno: sus electores habrían visto por fin en él ese gesto enérgico y esa determinación que no han logrado verle hasta ahora. Por lo demás, el hábil piloto de Quintana de la Serena ha aclarado que el mensaje del vídeo era “comparar los modelos extremeño y andaluz”, pues mientras Andalucía se hunde en la ciénaga del paro y la corrupción con Susana Díaz él está liderando el milagro extremeño. En la historia económica mundial habría habido un milagro alemán, un milagro asiático y un milagro extremeño. No me llaméis Monago, llamadme Adenauer. En realidad, él mismo es un milagro. Ya no se hacen tipos como Monago.