El hombre acusado de matar a su expareja y a su hijo de cinco años en septiembre de 2013 en el barrio malagueño de La Luz ha reconocido este lunes los hechos. "No puedo más que arrepentirme desde lo más profundo", ha asegurado el procesado, que ha pedido perdón a la familia de las víctimas, a la suya y todo el que "se haya podido sentir dañado". La Fiscalía malagueña y la acusación particular, en representación de la familia de las víctimas, acusan al hombre de dos delitos de asesinato, de uno de coacciones, otro de malos tratos habituales, de cuatro delitos de lesiones, y de otro de atentado a los agentes de la autoridad por el momento de la detención. El hombre se ha mostrado conforme con los escritos de acusación leídos. El procesado ha asegurado ante el jurado popular que lo juzga desde este lunes que "el daño que he causado no lo puedo arreglar ya" y ha mostrado su arrepentimiento "desde lo más profundo del corazón", aludiendo, ante las preguntas de la fiscal delegada de Violencia contra la Mujer, Flor de Torres, a que tanto su familia como la de las víctimas están "destrozadas y les pido perdón". "No he venido aquí a discutir por los años", ha dicho, apuntando que quiere "estar en paz con Dios y conmigo" y que él también ha quedado "destrozado de por vida" y ha tenido horas en la cárcel "para recapacitar", reiterando que ha ofendido a la familia de las víctimas, a la suya, "porque mi madre también es abuela y está amenazada por la calle"; y a la sociedad. El acusado y la víctima mantuvieron una relación durante siete años, desde 2006, y rompieron poco antes de los hechos. Durante ese tiempo, hubo varias rupturas y reconciliaciones en medio y una "dependencia afectiva" de su pareja, sobre la que dice el fiscal, ejercía "control y acoso telefónico, coartando su libertad de decisión y movilidad". De hecho, este lunes han declarado dos amigas de la víctima, quienes han asegurado que la mujer tenía "miedo" y temía por su integridad durante el tiempo que rompió la relación, ya que el acusado "era una persona celosa y le controlaba las salidas", además de que si la llamaba y no le cogía el teléfono le mandaba mensaje con insultos. La pareja había roto dos meses antes de los hechos, periodo en el que "la situación de crisis se agudizó", precisa la fiscal en su escrito con el que el acusado se ha mostrado de acuerdo. Tras dejar de convivir, éste manifestó "su intención de acabar con la vida" de ella; de hecho, ocho días antes, le dijo a un amigo en un mensaje que la expareja "se libra" por el niño, que sino "la mato". La fiscal en su intervención ha pedido a los jurados que no pierdan de vista que se trata de dos asesinatos vinculados con la violencia de género, asegurando que este tipo de crímenes machistas suponen "un atropello a los derechos fundamentales". La acusación pública sostiene que el 22 de septiembre, por la noche, en virtud de un "plan preconcebido", el procesado fue a la casa donde residía la mujer con el niño y se inició una discusión. "Con el decidido e inequívoco afán de terminar con su vida", dice la Fiscalía, en un descuido le produjo a la víctima "por sorpresa" una herida con arma blanca en la zona cervical, que era "vital". Tras conseguir derribarla, le causó la muerte por asfixia, según los forenses. El niño fue sorprendido por el padre que, "con el mismo afán" y ante los gritos del pequeño, le obstruyó los orificios respiratorios con la mano, ocasionándole la muerte. Tras esto, puso en la cama a las dos víctimas y se recostó. Horas después, el padre de ella, al no saber nada, fue a la casa y vio la escena. Según el ministerio público, el acusado agredió al hombre y también a la madre de la chica, que acudió a la vivienda. Al ser detenido en un control, donde lo pararon por una infracción de tráfico, igualmente arremetió contra dos agentes de la Policía Local, causándoles lesiones. Sostiene que el acusado conoce y comprende el alcance de sus actos. La Fiscalía solicitó en su escrito inicial 51 años de prisión y ahora pide 43 años en total en virtud de la conformidad del acusado y su defensa. Como responsabilidad civil, se pide el pago a los familiares de 400.000 euros, además de otras indemnizaciones a favor de los padres de la mujer y de los policías por las lesiones supuestamente ocasionadas. El juicio continuará este martes con informes periciales y las conclusiones de las partes, tras lo que se prevé dar el objeto del veredicto para que los jurados empiecen a deliberar.