El tic-tac comienza a expandirse en un sonido firme y convencido que rodea las calles aledañas a Sol y se funde en la plaza. Tic-tac, tic-tac, corea un grupo de jóvenes con camisetas moradas y pancartas en las manos. Son las doce del medio día, y el kilómetro cero de la madrileña puerta de Sol lleva horas abarrotándose poco a poco. Primero fue Atocha, donde llegaron decenas de autobuses provenientes de todos los rincones de España, que comenzó a llenar de consignas, cánticos y banderas el centro de la capital. Al medio día, hora en la que comenzaba la marcha en la fuente de Cibeles, una masa morada llenaba ya la Puerta del Sol. La misma plaza que hace tres años se convirtió en el símbolo de la indignación y del despertar de las movilizaciones ciudadanas, se ha llenado hoy de quienes están convencidos de que es el comienzo del cambio, el comienzo de un nuevo tiempo. Tic-tac, tic-tac, se corea en la plaza, cada vez más fuerte !Cuánto estoy disfrutando, cariño!- grita un hombre de unos sesenta años, sonriente, abrazando los hombros de su acompañante cuando se aproximan a la plaza. Podemos ha medido hoy el pulso de la calle en la "Marcha por la dignidad", una movilización encabezada con el lema "es ahora", anunciada después de la constitución del partido que pretendía "convertirse en un acontecimiento histórico" y ser el inicio del cambio político, según definió Pablo Iglesias en su convocatoria. La dirección del partido había invitado a todos los simpatizantes de Podemos, así como a miembros de otras organizaciones políticas. Decenas de miles de personas han salido a las calles de la capital, muchas de ellas provenientes de todas las provincias a través de los más de doscientos autobuses financiados por los círculos y los simpatizantes con la ayuda de un crowdfunding iniciado hace meses que ha demostrado la fuerza los círculos y su importancia dentro del partido. "HE VENIDO PORQUE NO PUEDO MÁS" Luis, del círculo de Podemos Dos Hermanas, es uno de los cientos de andaluces que se han sumado a la convocatoria. Ha pasado toda la noche viajando en uno de los tres autobuses que salieron ayer de la localidad nazarena. Tiene cuarenta y ocho años y lleva dos años en paro, cuando se vio obligado a cerrar su empresa de pintura "ahogado por la caída del trabajo y los impuestos", relata. Desde hace unos meses, cuando agotó el subsidio del paro, vive con una ayuda de cuatrocientos euros al mes, con la que mantiene a su familia y a sus dos hijos, también parados. "Estoy viviendo en la miseria", afirma. "He venido hasta Madrid porque no puedo más, porque no puedo soportar esta situación: tienen que cambiar las cosas". Preguntado por si el cambio que reclama comenzará en los próximos comicios en Andalucía, Luis asiente: "No sé si el cambio empezará en Andalucía, tengo esperanza de que así sea. Pero si algo tengo claro es que estoy aburrido de nuestro gobierno, no ofrece alternativas". Como Luis, también muchos miembros de su "círculo" están en paro, o han visto recortados sus salarios en los últimos años. "Si no nos movemos nosotros, nadie va a hacer nada por mejorar nuestra situación", dice Ascensión, onubense de cuarenta y seis años, visiblemente emocionada. Ha llegado temprano a Madrid junto a los más de cien simpatizantes o miembros de los círculos de toda la provincia de Huelva que han viajado toda la noche para la marcha."Tengo los pelos de punta desde que bajé del autobús, esto es un momento histórico". Carolina, una joven gaditana estudiante de Ciencias Políticas, no es militante de Podemos, aunque "participo de la mayoría de sus ideas", aclara. "Creo que esta marcha demuestra que Podemos es un partido fuerte, a pesar de lo que pronostican muchos medios de comunicación y sirve para multiplicar la ilusión de la gente de cara al año electoral que se avecina", explica preguntada por el significado de la marcha. "Además supone simbólicamente el pistoletazo de salida de las próximas campañas electorales". "Esta marcha está dejando patente la necesidad de un cambio de rumbo en la política", sostiene Ángel, un jóven malagueño de veintiún años.  "Y creo que la gente tiene cada vez más claro que ese cambio debe venir no solo desde las instituciones, sino también impulsado por un gran movimiento en la calle: de ahí el éxito de la marcha de hoy". "En Andalucía, que Podemos entre en el parlamento nos situará en una mejor posición para conseguir ese cambio", sostiene, "pero no servirá de nada si ese proceso no está sostenido por una movilización social permanente". UNA MARCHA DE LA ALEGRÍA Sin embargo, más que una marcha de protesta o indignación, la convocatoria ha sido algo así como una marcha de la alegría. Se ha desarrollado en un ambiente festivo, y ha convocado a personas de todas las edades, incluso a familias enteras. A diferencias de otras manifestaciones,  ésta se ha tratado de una marcha concreta, definida, homogénea -a pesar de la diversidad de banderas, como las de las diferentes Comunidades Autónomas, la bandera de la Segunda República, o la del colectivo LGTB, que acompañaban al color morado de la mayoría de pancartas-. Por primera vez, la indignación que ha llenado Madrid numerosas veces en los últimos años está articulada, tiene reivindicaciones definidas, rostros concretos, líderes concretos, y su fuerza se ha medido con éxito en una Puerta del Sol abarrotada, que además de símbolo de una enorme movilización social, se ha constituido como un multitudinario acto político. A las 13:15 Pablo Iglesias ha llegado a la Puerta del Sol rodeado por una extensa cadena humana y decenas de cámaras, recibido al grito de presidente, presidente. A los pocos minutos, Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Carolina Bescansa, Juan Carlos Monedero, Irene Montero y Luis Alegre, miembros de la dirección del partido, se han dirigido a los miles de ciudadanos para trasladar los principales ejes de sus mensajes políticos. El lenguaje utilizado por cada uno de los intervinientes ha girado en torno a la defensa de la alegría. "No hemos venido a protestar, sino a celebrar que en el año 2015 la gente va a recuperar nuestro país", ha afirmado Errejón en su intervención. "No nos falléis, porque nosotros no os vamos a fallar", "vamos a conquistar las instituciones y sacar de ellas a la mafia porque llega el tiempo de la gente, el tiempo del pueblo", ha finalizado. Pablo Iglesias, ovacionado durante toda su intervención, acompañada por gritos de presidente y del repetido tic-tac coreado al unísono, ha utilizado un lenguaje emotivo, con numerosas referencias históricas, convencido de que el cambio político llegará en las próximas elecciones. Iglesias, que se ha presentado como un soñador convencido -"soñamos, pero nos tomamos muy en serio nuestros sueños"- ha presentado a Podemos como un Don Quijote que va a defender al pueblo, "a los de abajo". Ha comenzado su intervención afirmando que  “hoy soñamos para hacer nuestro sueño realidad en 2015. Este año comenzamos algo nuevo, este año es el año del cambio y vamos a ganar las elecciones al PP”. Iglesias, que ha sostenido que el cambio ya ha empezado en Grecia con el nuevo gobierno de Alexis Tsipras, líder de Syriza y ganador de las elecciones del pasado domingo, ha hecho una analogía entre el levantamiento popular del dos de mayo de 1808 en Madrid y la marcha de hoy. "Esa gente está en nuestro ADN y estamos orgullosos de ello: ahora nos toca ser protagonistas de nuestra historia". "Nosotros amamos nuestro país, que hunde sus raíces en la lucha por la dignidad"- ha afirmado- "Y nuestra patria no es una marca como pretenden algunos, es la gente". El acto, que se ha desarrollado sin ningún incidente, ha finalizado pasadas las dos y media con la canción "Todo cambia" de Mercedes Sosa, y de nuevo un coro al unísono con el mismo tic-tac que ha llenado durante toda la mañana el centro de Madrid.