El acuerdo político entre Ciudadanos y el PSOE se firmó el jueves y al día siguiente el proyecto fue aprobado por el Consejo de Gobierno. En tiempo y plazo. La cifra mágica es esta: el presupuesto andaluz de 2017 asciende a a 33.239,5 millones de euros, de los cuales 10.241,8 millones de euros son para pagar nóminas. Naturalmente, para la oposición tanto de izquierdas como de derechas estos presupuestos son, como mínimo, mentirosos, mientras que para la presidenta Susana Díaz son “una noticia grande para Andalucía”.

Pero si el viernes fue el día del Gobierno, el jueves fue el de los partidos. Ciudadanos y PSOE convocaron a los medios en el Parlamento para apuntarse, no sin un cierto grado de sobreactuación, el mérito de haber logrado que Andalucía sea la primera comunidad que presenta las cuentas públicas del próximo año.

Estabilidad frente a incertidumbre

En el discurso de Susana Díaz y el Partido Socialista, la estabilidad política y la capacidad de pacto son términos de alto valor político en estos tiempos de incertidumbre. Otra cosa es que los márgenes de acción política de la ley de presupuestos en cualquier comunidad autónoma sean bastante estrechos debido a las exigencias de estabilidad impuestas a España por Bruselas.

Tal vez por ello, a los socialistas, siempre tan celosos de suyos, no les ha importado demasiado que Ciudadanos vaya proclamando en todas partes de las mejores cosas contenidas en el proyecto presupuestario son suyas. El líder naranja, Juan Marín, llegó a decir en rueda de prensa –y con un lenguaje algo subido de una testosterona poco habitual en él– que en materia presupuestaria su partido tenía “la sartén por el mango”.

Preguntada en privado una de las mujeres importantes en la Consejería de Hacienda si no tenía nada que responder a la tesis un punto prepotente de Marín, su respuesta no pudo ser más explícita: “Soy tía y nosotras no andamos todo el día jugando a ver quién la tiene más larga”. La opinión de la consejera María Jesús Montero no debe andar muy lejos de esa idea, por lo demás bastante sugerente.

En la rueda de prensa ofrecida el jueves al término de la de Ciudadanos, la titular de Hacienda evitó cualquier confrontación con Marín a propósito de quién era el dueño de la sartén. Lo importante es el guiso que contenga, apuntó en esa misma comparecencia el número dos del partido, Juan Cornejo.

Los socialistas son, en todo caso, muy conscientes de que Ciudadanos es un socio leal y muy predispuesto al entendimiento. Desde luego, un socio con el cual se sienten mucho más cómodos que con Izquierda Unida, poco melindrosa a la hora de forzar las costuras de la ley si con ello se favorecen avances sociales significativos.

Los datos del presupuesto

Los datos básicos del proyecto presupuestario son, en todo caso, los siguientes: sube la inversión pública un 10,3% y alcanza los 3.668,14 millones de euros; aplica una nueva rebaja impositiva en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones; destina el 84,4% del gasto a las políticas sociales; la educación crece un 3,8%, con 222 millones de euros más que el pasado ejercicio, un 45,2% más de inversión y un total de 7.252 millones; la sanidad pública se lleva 9.304,7 millones de euros, lo que supone un incremento del 5,5% (479,3 millones más); a dependencia se destinan 1.161 millones de euros, con un crecimiento del 2,5%, para atender a más de 178.000 beneficiarios; los profesionales públicos recuperarán la jornada laboral de 35 horas semanales y recibirán con la nómina de febrero otro 25% de la paga extra de 2012; habrá una nueva oferta de empleo público con 5.500 plazas de acceso libre y 1.900 plazas de promoción interna; la creación de empleo prevista es de 85.000 puestos de trabajo, de los que 20.000 serán producto de la acción directa de los planes autonómicos en la materia; el objetivo de déficit del 0,5% del PIB; la carga financiera aumenta, fundamentalmente por el alto coste del Fondo Liquidez Autonómico (FLA). Andalucía ya ha pagado 963 millones solo por los intereses del FLA y en total habrá que abonar 1.636 millones por este concepto.