Los alumnos de la Facultad de Derecho de Sevilla han contratado a profesionales de la seguridad privada para controlar el acceso a la conferencia que pronunciará el 16 de marzo la juez Mercedes Alaya, en la que no está permitida la presencia de periodistas. Al acto universitario solo se podrá acceder con el carné de la Universidad de Sevilla. Las quinientas invitaciones disponibles se han agotado en veinticuatro horas.

Coincidencia del acto
La juez Alaya pronunciará la conferencia en la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla en una actividad organizada por los alumnos el mismo día en el que están citados a declarar como investigados los expresidentes andaluces Manuel Chaves y José Antonio Griñán por el caso ERE, que ella comenzó en el 2011. Alaya abordará en su intervención la última reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Junto a abogado del despacho de López Negrete
Está previsto que, junto a la juez, participen en la actividad universitaria el investigador Daniel Puga y el abogado Juan Gonzalo Espina, que pertenece al bufete de abogados de Virgina López Negrete, que ejerce la acusación contra la infanta Cristina en el caso Nóos, han añadido los organizadores.

Segunda aparición pública desde que dejó el caso ERE
Alaya abandonó en junio pasado el juzgado de instrucción 6 de Sevilla, que dirigió durante 17 años, tras obtener la plaza que había solicitado en la Audiencia de Sevilla. Después de dejar el juzgado, la juez, que nunca hizo declaraciones a la prensa, ha intervenido públicamente solo una vez cuando el 12 de noviembre del 2015 recibió el premio jurista del año que le concedió la Asociación de Antiguos Alumnos de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid.

Enfrentada con la Junta de Andalucía
Tras recoger el premio en reconocimiento al "decoro y profesionalidad con que se viene desenvolviendo en el ejercicio de su función judicial", la juez acusó a la Junta de Andalucía de ponerle "todas las trabas del mundo" y también denunció que en el ejercicio de su función recibió "muchísimas presiones".