Los trabajadores de la empresa mixta de limpieza Limasa de Málaga han aprobado en la noche de este lunes en asamblea continuar con la huelga indefinida tras una semana de paro, que ha dejado ya en las calles más de 3.000 toneladas de basura. Llegados a este punto, reclaman la aplicación del convenio de 2010-2012, anterior a los recortes. Tras informar el comité de empresa a los trabajadores sobre el principio de acuerdo puesto sobre la mesa en la madrugada de este lunes con el Ayuntamiento de Málaga, éstos han mostrado "por mayoría" y hasta en dos ocasiones su desacuerdo y han gritado "sí" a continuar con la huelga. "Huelga, huelga" y "sí se puede, sí se puede" han sido los gritos que se han escuchado en las instalaciones de Los Ruices, donde se han dado cita unos 800 trabajadores, y a los que el presidente del comité de empresa, Manuel Belmonte, ha dicho claramente que "miedo ninguno". A la salida, alguno de ellos han afirmado que "defendemos lo nuestro, no somos terroristas". Un ambiente caldeado el de esta asamblea, en la que se ha exigido al Ayuntamiento el cumplimiento de la sentencia del Juzgado de lo Social número 8 de Málaga, que establece como único convenio colectivo vigente el de 2010-2012. "Para adelante, tenemos una sentencia, que la cumplan", han reclamado. Belmonte ha advertido de que esta situación "es consecuencia del maltrato que nos han dado desde el Ayuntamiento durante todos estos años; tenemos una sentencia a nuestro favor y hemos dicho por activa y por pasiva a la empresa que la cumpla; sin embargo, no quieren, niegan lo evidente, la recurren...". Ante esto, ha subrayado, "los trabajadores han dicho que quieren sus derechos". Ha criticado al Ayuntamiento, que tiene el 49 por ciento de la empresa Limasa y es, a su vez, su único cliente, por "no ser serio". "No quieren dar su brazo a torcer y lo único que pedimos es que cumplan la sentencia", ha declarado, añadiendo que "los privados se llevan beneficios, mientras la ciudad está sucia, y nadie dice nada, y nosotros, que tenemos un convenio firmado y ganamos una media de 1.300 euros netos, somos unos privilegiados". "Todos los colectivos han ido recuperando conceptos tras la crisis y a nosotros se nos niega eso", ha manifestado Belmonte, denunciando que desde el equipo de gobierno municipal "sólo quieran echarnos a la ciudadanía encima". Ante esta situación, el representante sindical ha afirmado que "intentaremos negociar, aunque negociar con ellos es difícil", ha apuntado, alertando de la tensión que se vive entre la plantilla, que "ya ha dicho basta". Además, ha advertido al alcalde, Francisco de la Torre, de lo "contraproducente" que sería contratar a una empresa externa en estos momentos: "los trabajadores no vamos a permitirlo porque estamos haciendo una huelga legal, cumpliendo los servicios mínimos puestos por la Junta de Andalucía". ÚLTIMA PROPUESTA El documento que quedó perfilado en la madrugada de este lunes, pasaba por firmar un principio de acuerdo de convenio colectivo, tal y como planteaba como condición el Ayuntamiento, con vigencia de 2013 a 2017. El descanso durante los fines de semana sería una realidad desde este mismo 2016 y también para el próximo ejercicio. Asimismo, la plantilla fija a tiempo completo renunciaba a trabajar los festivos durante este año y el próximo, y, en caso de baja por enfermedad, el empleado sí cobraría hasta el cien por cien del salario correspondiente. Por otra parte, se eliminaba la cesta de Navidad, aunque se creaba un fondo de acción social dotado, en 2016 y en 2017, con 30.000 euros para atender las necesidades especiales que pudieran tener las familias de los trabajadores. PAGA DE PRODUCTIVIDAD Respecto al principal escollo en la negociación, la llamada paga de productividad --considerada una parte salario al sumar incrementos anteriores del IPC--, en 2016 cada trabajador recibiría 276 euros --consolidados ya en la paga extra de septiembre--, más 433 euros en once mensualidades, no ligados a ningún concepto de no absentismo, y el año que viene, 867 euros, también prorrateados, sumados a los 276 euros. En lo relativo a las vacaciones, para 2016 se mantenía que disfrutasen 15 días de mayo a octubre y los otros 21 durante el resto del año, mientras que para 2017 se contemplaban ocho grupos de una quincena entre junio y septiembre, y los demás días en invierno. Eso sí, la empresa no aceptaba pagar los días de huelga y abría la posibilidad a contratar a personal eventual y a 'domingueros' y a una empresa externa, al no disponer de vehículos suficientes para la retirada de basura. Un punto éste último que no ha gustado a los trabajadores reunidos en asamblea.