“Hay una maniobra de especulación por parte de las grandes industrias que han concentrado su centro de operaciones en España y por ende en Andalucía y que están por robarle al sector 1.500 millones de euros, que es una cifra igual a la que llega en Andalucía por ayudas de Bruselas de la PAC y que es la cantidad que va a dejar de recibir el sector por la bajada de un euro por kilo que tiene ahora el aceite de oliva”.

Es el diagnóstico que hacía días atrás el secretario general de la organización agraria COAG Andalucía, Miguel López, cuando anunciaba junto a su homólogo de UPA, Miguel Cobos, la convocatoria de la manifestación que ha tenido lugar este martes en Sevilla y que no ha contado con el apoyo de la conservadora ASAJA.

Miles de olivareros de toda Andalucía han recorrido las calles de Sevilla, partiendo del estadio Benito Villamarín, para protestar contra los precios “ruinosos” del aceite y frenar lo que consideran “un robo”, dado que están vendiendo el aceite de oliva en origen a un precio inferior a los costes de producción. Según recoge Europa Press, la presencia de políticos del PSOE, Ciudadanos y Adelante Andalucía en la manifestación ha sido recibida con algún abucheo y pitadas.

Las dos organizaciones agrarias exigen, entre otras medidas, la actualización de los umbrales de referencia para el almacenamiento privado o la autorregulación del sector, además de mayores controles por parte de la Junta. "No queremos más palabras, queremos hechos que solucionen el problema", clamaba Cobos.

Lo cierto es que no hay un diagnóstico unánime de las causas por las que se ha producido dicha caída en el precio del aceite. Baste recordar, por ejemplo, que en el mes de febrero de este año el precio medio por kilo que se pagaba en origen era de 2,38 euros, mientras que en la misma fecha del año pasado era de 3,4 euros. En 2017 esa media se elevaba a 4 euros.

Los agricultores pequeños y medianos se quejan de que los precios están por los suelos a pesar de que, habiendo sido muy buena en España, la cosecha de los países competidores del nuestro (Grecia, Italia, Turquía y Túnez) ha caído, las exportaciones de aceite de oliva español están creciendo y el consumo interno se ha recuperado.

Ya el año pasado por estas fechas, agentes del sector culpaban a Dcoop, la mayor cooperativa aceitera de España, de impulsar una “estrategia perfectamente definida para controlar el mercado” cuya consecuencia estaba siendo ya entonces la caída de los precios del virgen extra en un 35 por ciento. Dcoop integra a más de cien cooperativas, lo que se traduce en una producción anual de más de 200.000 toneladas, el 16% del total.